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Bases convocatoria II Premio de Periodismo Digital J. M. Porquet



300 kb


"Periodistas digitales"


Periodistas Digitales
Bruno G. Gallo



 


© 2002, cada uno de los autores de los respectivos trabajos
© de las entrevistas: 2002, Bruno García Gallo
© de esta edición:
Asociación de la Prensa de Aragón
Cinco de Marzo, 9,
50.004-ZARAGOZA
Diseño de cubierta: Jorge Agustí
1ª edición: enero de 2002
Impreso en España por Gráficas Huesca
Depósito Legal: Hu-19-02

Índice

Los retos digitales, por José Porta Monedero
Simpáticos y competitivos, por Ramón Buetas
El periodismo excéntrico y la Campana de Huesca, por Fernando García
Entrevistadores entrevistados, por Fernando García
Entrevistas, por Bruno G. Gallo
Txema Alegre, responsable de la edición digital de La Vanguardia
Juan José Amorín, gerente de contenidos de Terra Networks
José Cervera, periodista
Tomás Delclós, subdirector de El País y responsable de Ciberpaís
Jesús del Río, director de deportes de Prisacom
Arsenio Escolar, director de 20 Minutos - Madrid y Más
José María García Lastra, director de CadenaSer.com
Jorge Granullaque, gerente de contenidos de OndaCero.es
Fernando Jáuregui, director de MiCanoa.com
Gumersindo Lafuente, director de ElMundo.es
Declan McCullagh, Washington bureau chief de Wired News
María José Navarro, La Mañana, Cadena COPE
José Manuel Nieves, director de Abc.es
Inmaculada Rico, redactora jefe de iWorld
Jesús María Santos, subdirector de Informativos Tele5
Francisco Sierra, subdirector de servicios informativos multimedia de Antena 3
Ignacio Escolar, ganador del I Premio de Periodismo Digital José Manuel Porquet
Entrevista a Ignacio Escolar, por Fernando García
Por favor, ¡pirateen mis canciones!, por Ignacio Escolar

Los retos digitales
José Porta Monedero
Consejero de Industria, Comercio y Desarrollo
del Gobierno de Aragón


Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación juegan un papel primordial en la vida cotidiana. Su presencia excede los ámbitos profesionales y forma parte de nuestro entorno más inmediato.
Para afrontar los retos que este nuevo modo de hacer las cosas nos plantea hemos de estar preparados. Ese es el motivo que ha llevado al Gobierno de Aragón a desarrollar el proyecto Walqa, una iniciativa que agrupa tres líneas de trabajo. La primera, el Centro de Excelencia en Internet, que en sus meses de andadura ha ayudado a muchas empresas tradicionales a dar el salto a la Red. La segunda, el Parque Tecnológico que está en construcción en las inmediaciones de Huesca y que muy pronto verá la luz para comenzar a acoger empresas del sector. La tercera línea es el proyecto que hemos puesto en marcha para acercar Internet de Alta Velocidad a los ciudadanos y empresas de la Comunidad Autónoma. No podemos quedarnos atrás. Al contrario, hay que trabajar con esfuerzo y con iniciativas pioneras como ésta.
La mejor muestra de la importancia que han adquirido estas cuestiones es el Congreso de Periodismo Digital, plenamente consolidado pese a su juventud. Ahora que los cambios se suceden a velocidad de vértigo es más necesario que nunca pararse a analizar si el camino por el que vamos es el correcto, reunirse para compartir experiencias y, por qué no, para convivir. El Congreso es un foro inexcusable para el análisis de todo lo referente a la información en Internet. Es también una ocasión de oro para afianzar la posición de Huesca y de Aragón como puntal de las nuevas tecnologías. Un empeño que nos compete a todos.

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Simpáticos y competitivos
Ramón Buetas
Presidente de la Asociación de la Prensa de Aragón, organizadora con el Infocentro Digital del Ayuntamiento de Huesca del Congreso Nacional
de Periodismo de Huesca


La Asociación de la Prensa de Aragón edita este libro, dentro de los actos del Centenario que viene celebrando, con la firme voluntad de seguir apostando por las nuevas tecnologías y de contribuir con su edición a una reflexión sosegada sobre la importancia de la Red en el futuro. Es evidente que la consolidación del Congreso de Periodismo Digital en Huesca como foro de debate ha venido a demostrar la vitalidad de Aragón y, de la provincia de Huesca en particular, para contrastar que aquí también somos capaces de hacer cosas por el futuro. Esto es, que no sólo somos simpáticos, sino que también podemos ser competitivos.
Una buena muestra de la apuesta por las nuevas tecnologías la podemos ver en Aragón con proyectos como el Parque Tecnológico o Walqa que impulsa el Gobierno de Aragón, y también con muchos otros auspiciados por los medios de comunicación, como hacen con su apuesta en la Red Heraldo, El Periódico de Aragón, Radio Huesca o Antena 3 TV Aragón entre otros. No obstante, creo que es de justicia destacar el crecimiento experimentado por una agencia de noticias por Internet, Aragon Press, con una apuesta diferente, novedosa y atractiva. Después de esta iniciativa, estoy seguro que pronto van a llegar lanzamientos novedosos en la Red como los que prepara Diario del Altoaragón, Diario de Teruel y otros.
Mientras eso llega, desde la Asociación de la Prensa de Aragón queremos agradecer al Gobierno de Aragón y a la Consejería de Industria el patrocinio de este libro que pretende conocer la opinión de algunos de los mejores expertos nacionales huyendo del ombliguismo y reservándonos el contenido de las propuestas aragonesas para un tratado posterior monográfico. El libro es una buena base para el seguimiento y análisis de los congresos de periodismo digital que vienen celebrándose todos los años en Huesca.

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El periodismo excéntrico y la Campana de Huesca
Fernando García
Coordinador del Congreso de Periodismo Digital


En la reunión que mantuvo en el mes de diciembre de 2001 el jurado del premio de periodismo digital José Manuel Porquet, el presidente, Marcial Murciano, decano de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, dijo que el Congreso de Periodismo Digital era una excentricidad. Sin duda, el profesor Murciano se refería a la acepción geométrica que figura en el diccionario de la Real Academia Española: "Que está fuera del centro, o que tiene un centro diferente". Todos los miembros del jurado estuvimos de acuerdo.
Desde hace tres años, en Huesca se celebra un congreso que reúne a una gran parte de los periodistas digitales españoles. Da igual que escriban en periódicos impresos en papel o que trabajen para medios de Internet, radios o televisiones. Hace ya un tiempo que llegamos a la conclusión de que periodista digital era todo el profesional que quisiera serlo.
En enero de 2000 aún no sabíamos que el congreso de Huesca era una excentricidad. El olfato vital y, tal vez el periodístico, nos hicieron pensar que una ciudad de apenas 45.000 habitantes podía ser el centro de reunión anual de alrededor de 300 periodistas. Para ser sinceros, no creo que ni siquiera lo pensáramos. Lo que sí recuerdo es que nos pusimos a trabajar.
La planificación consistió en unas pocas reuniones en las que participaron Rosa Pellicero y Ramón Buetas, por la Asociación de la Prensa de Aragón, y Eva Almunia, que entonces era concejala de Cultura del Ayuntamiento de Huesca y estaba enfrascada en sacar adelante un proyecto que ya es una realidad y que recibió el nombre de Infocentro Digital.
Así las cosas, cincuenta llamadas telefónicas fueron suficientes para que cinco decenas de periodistas dejaran sus tareas habituales y se desplazaran a Huesca para intervenir en las mesas redondas y ponencias de un congreso que se realizaba en una ciudad que no era una de la habituales para este tipo de eventos. Otros 150 profesionales de la información viajaban hasta el Alto Aragón para participar en los debates. El excéntrico foro de los periodistas digitales se abría en un sitio que dista 400 kilómetros de Madrid y casi 300 de Barcelona.
En la clausura del primer congreso, José Ángel Biel, vicepresidente del Gobierno de Aragón, dijo que felicitaba a los organizadores por hacerlo posible y avisó de que las siguientes ediciones resultarían más difíciles de llevar a cabo. No se equivocaba.
En los primeros días del mes de febrero de 2001, Huesca disfrutaba de unos magníficos días de sol más propios de la primavera. Un periodista de Tele5 escribía en su cuaderno de viajes en Internet 1: "El empeño digital de la ciudad se ve hasta en las vidrieras de San Pedro el Viejo, panteón real. Allí duermen el sueño de los justos (y de todos, vaya) los Reyes Alfonso el Batallador y Ramiro el Monje. Fueron hermanos. Ramiro sucedió a Alfonso, y a pesar de ser monje montó una degollina con los nobles que le tachaban de poquita cosa para gobernar". De nuevo, los periodistas digitales acudían a la llamada de la Campana de Huesca y hacían posible que los profesionales del nuevo soporte debatieran (de forma excéntrica, eso sí) sobre la necesidad de pagar o no por los contenidos, la información financiera en la Red o "entre el teletrabajo y la esclavitud", por sólo citar algunas ponencias.
Los días 17 y 18 de enero de 2002, organizado por la Asociación de la Prensa de Aragón y el Infocentro Digital del ayuntamiento oscense, y con el patrocinio del Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Huesca, Diputación Provincial de Huesca, Microsoft y Fundación Retevisión, alrededor de 300 periodistas debatirán sobre el estado del periodismo digital en las universidades españolas, derechos de autor de los periodistas o el camino que ha llevado a algunos medios digitales "de la euforia a la crisis", entre otras cosas.
La excentricidad ha convertido a Huesca en una ciudad conectada al mundo digital. El Infocentro Digital, Walqa y el nuevo Parque Tecnológico nos hacen pensar que en el mundo digital la periferia puede ser el centro. Al fin y al cabo, los bits no saben de excentricidades.

1 http://www.gabrielpe.eresmas.com/Huesca/huesca.htm

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Entrevistadores entrevistados
Fernando García


Para unos, el periodista digital es un especialista en el arte de copiar y pegar. En "Mi nombre es Kunta Kinte", un artículo publicado en Baquía.com 2, Iñaki I. Rojo lo explicaba así: "Por un lado, la velocidad de Internet -unida a la feroz competencia- requiere la constante renovación de contenidos, lo que está obligando a un ritmo de producción a veces insostenible; por otro, se está creando un nuevo tipo de periodista cuyas tareas se definen como empaquetar, agregar, sindicar... Un periodista que sólo utiliza las teclas Ctrl+C y Ctrl+V (copiar y pegar) al que el cerebro se le seca un poco más cada día".
Para otros, el periodista de Internet es una suerte de McGiver que viaja acompañado de toda clase de artilugios que le permiten escribir el texto, realizar las fotografías y publicarlas desde los sitios más remotos.
Por suerte, la mayoría de los profesionales que trabajan en medios de Internet o informan de las cosas de la Red desde los llamados medios tradicionales, ni siquiera se lo plantean. En la Red, lo que cambia es el lenguaje que, en algunos casos, se convierte en vínculos o enlaces. Y, como dice Tomás Delclós, sólo tenemos indicios, porque "es arriesgado dibujar con detalle el futuro paisaje de la información".


¿Qué piensan los periodistas digitales del periodismo digital?

En el mes de junio de 2001, comenzamos a hablar con Bruno G. Gallo de la posibilidad de hacer un libro de entrevistas a periodistas digitales. La primera dificultad era entrevistar a unas personas que están más acostumbradas a preguntar que a responder.
La segunda contrariedad consistía en que no se podían realizar personalmente todas las entrevistas y sería necesario hacer algunas a través del correo electrónico o el teléfono.
Salvada la primera duda inicial, de una lista de ponentes del III Congreso de Periodismo Digital Bruno seleccionó a los periodistas que quería entrevistar y comenzó a facilitarles los cuestionarios previos. Después visitó a una gran parte de los entrevistados y para el resto utilizó el correo electrónico.
El autor de las entrevistas ha querido desaparecer del texto y con buen hacer ha tejido las respuestas. El resultado es una serie de monólogos que hacen que el entrevistado salte de un tema a otro, pero que respetan la frescura de la expresión oral y que, sin duda, se convierten en un material valioso para reflexionar sobre el momento que vive el periodismo en la Red a principios del año 2002.
Creo que es obligado agradecer a Bruno G. Gallo el trabajo que ha realizado. Él, que trabaja en la redacción digital de El País, conoce perfectamente los entresijos de la publicación diaria en la Red. Con modestia y humor, dice: "Desperté a la Red como traductor de portales de Microsoft; entre mis hijos preferidos tengo en la memoria los sitios web de Office y de Windows 2000. Allí aprendí que en Internet cualquier obra es angustiosamente efímera".
Pasado el tiempo, es muy posible que este libro también resulte efímero. Los ejemplares se agotarán y tal vez no se vuelva a editar en papel. Pero en su edición digital las opiniones de los entrevistados formarán parte de la arqueología de la web. Eso sí, siempre que alguien se preocupe de que cuando se teclee la dirección no aparezca en el monitor el consabido "404 Error - File Not Found", que indica que la página ha desaparecido.

2 http://www.baquia.es/com/20010206/art00031.html

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Entrevistas
Bruno G. Gallo



Txema Alegre
Responsable de la edición digital de La Vanguardia


Aun cuando la crisis económica de la Nueva Economía y de los medios informativos en la Red parecen centrar toda la atención en estos días, quedan pendientes otras cuestiones de similar importancia como la consolidación de los medios digitales como referente de información y servicios en la Red, la capacidad de integración multimedia de las publicaciones electrónicas y la adecuada gestión de sus contenidos en base de datos.

Para alcanzar estos objetivos es imprescindible tener imaginación y medios, contar con una dotación de recursos humanos y técnicos que sepan y puedan aprovechar las herramientas que ofrece la Red (por cierto bastante escasa en tiempos de crisis), y ofrecer unos contenidos ajustados a la demanda de los lectores.

Esto último no quiere decir que se caiga en el portalismo o el amarillismo. El amarillismo ha existido siempre y hasta ha desencadenado guerras (la de Cuba en 1898, por ejemplo). Pero la integración en los diarios digitales de contenidos temáticos del tipo de los que se ofrecen en los grandes portales de la Red no es sinónimo de amarillismo, así como tampoco lo es la especialización de noticias periodísticas.

Pero hay muchos otros caminos paralelos. La diferenciación de una publicación electrónica no queda circunscrita a la actualización 24 horas, sino que a eso hay que sumar la consulta documental, la oferta de servicios de valor añadido y la integración multimedia (texto, audio y vídeo). Además, la publicación electrónica debe apostar por la interpretación.

El camino en esta evolución ya está iniciado, como lo atestigua la difusión obtenida por los medios digitales con motivo de las atrocidades del 11 de septiembre. Los hechos relevantes consagran la capacidad de las publicaciones electrónicas como capaces de repercutir en el resto de medios.

En este proceso sería un error pretender cubrir eventos que el diario matriz, el impreso, ya tiene cubiertos con sus periodistas. Sería un error no optimizar sus trabajos con una sinergia entre redacciones y, en consecuencia, acabar duplicando efectivos profesionales. Lo que no significa que el periodista digital no salga a la calle.

El año pasado La Vanguardia Digital desplazó a un periodista como enviado especial a Huesca para la cobertura del Congreso de Periodismo Digital, y este año desplazará a dos. Asimismo, hemos enviado periodistas para efectuar determinadas coberturas informativas.

Es evidente que también hay periodistas digitales que son meros empaquetadores de contenidos. Pero que se decida realizar un producto multimedia con mucho valor añadido y caro o que se opte por un empaquetador de contenidos barato es una decisión de negocio. Quien la tome debe tener en cuenta qué modelo de producto realizará y aceptar las consecuencias positivas y negativas que ello conlleva.

Las noticias en Internet las crean personas. Ser periodista es un oficio, una profesión y una manera de entender la información. Cualquier persona que esté en la Red y comunique hechos o publique valoraciones, está transmitiendo información. Podrá no ser periodista, pero es capaz de producir algo que otros leen, y en consecuencia de generar opinión pública, porque transmite conocimiento. La Red es un sistema de co- municación entre personas. Los medios de comunicación utilizamos la Red. Nuestros profesionales deben saber cómo utilizar y validar el activo de sus lectores dentro de sus publicaciones.

Estos cambios también afectan, qué duda cabe, a la plantilla de periodistas de la edición impresa. Los periodistas de un diario trabajan para un medio con dos soportes, de modo que, con independencia de cómo se organizan los flujos de trabajo, sus informaciones pueden y deben tener difusión en formato impreso y digital. Eso sí, lo que tiene coste hay que pagarlo. Si no se paga, no se puede publicar.

Entrando en detalle sobre la peculiaridades del medio digital, nos en- frentamos en primer lugar con la eterna cuestión del pretendido choque entre la rapidez a la hora de publicar las noticias en Internet y los procesos de chequeo de la información para asegurar su veracidad. La inmediatez es consustancial a la publicación electrónica, porque distribuye su información en tiempo real. Es una competencia claramente profesional saber hacerlo con la máxima celeridad, rigor y el mínimo error.

No se pueden cometer errores, pero todos los medios, digitales o no, los hemos cometido y debemos saber rectificarlos, en el caso de los digitales también en tiempo real. Siendo cierto que algunos lectores entran una vez al día en el diario electrónico, también lo es que crece el segmento de lectores que al percatarse de la actualización de la web entra más de una vez al día a consultarla, por lo que el impacto de estos posibles errores disminuye.

El hiperenlace es un nuevo lenguaje del medio digital. Ya está inventado. También la animación informativa: la infografía es un modo periodístico sintético de aportar más información en menos espacio. Está desarrollada y todos los medios digitales tenemos abundantes ejemplos de ello. Además, el medio digital debe saber combinar textos cortos y largos. Se acepta la publicación de textos largos, sobre todo por su carácter documental, pero las noticias cortas son muy agradecidas por el lector para la lectura en ordenador.

Es importante explotar también esta vertiente de la Red, la cercanía con el lector, que sólo con el ejemplo de los foros, los comentarios a los artículos y los chats supera a todo lo que he conocido en un diario impreso. No hay más que consultar los foros de La Vanguardia Digital para ver la cantidad de comentarios publicados por los lectores. A finales de noviembre llevamos contabilizados 30.733 comentarios de lectores. Muchos de los foros abiertos pueden publicar del orden de 40 ó 50 comentarios al día, bastantes más que cartas al director admite una página de cualquier diario impreso.

Además, los lectores participan en salas de chat tanto para generar su propia comunidad como para conversar con personajes de actualidad invitados por el diario. Y no hay que olvidar que el lector tiene también la opción de comentar los artículos publicados en el diario digital.

Por último, queda pendiente la cuestión de cómo convertir los medios digitales en empresas rentables. Ahora el ingreso es la publicidad, que aunque funcione mal, funciona. También el comercio electrónico. Es muy pequeño, pero genera ingresos. Pero no cabe duda de que también será necesario emplear la venta de contenidos como medio de financiación.

En este sentido, desde el mes de octubre La Vanguardia Digital dispone de un producto en la Red, www.sismograma.com, que sólo se puede leer mediante suscripción de pago. Hemos superado ya los 1.200 suscriptores. Bien que pequeño, el producto genera ya un ingreso.

Con la adecuada definición de qué contenidos se pueden publicar libres de pago y qué contenidos deben entregarse mediante pago, los diarios consolidaremos esta tercera línea de ingresos. Al menos quienes apostemos por ello.

Es importante resaltar en este sentido que no se podrá cobrar ni por frivolidades ni por teletipos. Podremos vender por aquellos contenidos que sean verdaderamente útiles y necesarios al lector, y que sepamos entregar sólo nosotros, de modo que sin ello el lector sienta que carece de algo. Cada uno deberá saber definir su producto, su estrategia y su plan de negocio para hacerlo viable.

Hoy por hoy, el diario tiene mucho mecanismos para entregar contenidos de calidad a sus lectores. Imaginación y recursos es lo que se requiere. En Internet no vence el más fuerte, sino el más ágil, el más flexible, el más adecuado a las necesidades de sus lectores.

Un diario puede y debe cobrar de muchos modos, además de la venta de determinados contenidos. La Vanguardia Digital ya cobra por servicios (jurídicos, comerciales, financieros, etcétera), pero, ¿por qué ra-zón debe renunciar a cobrar por la información?. Puedo regalar la del día, sí, estoy obligado a ello porque la Red está plagada de información gratuita. Pero, ¿por qué debo regalar las noticias publicadas por La Vanguardia el día 1 de febrero de 1881, el primer día que salió a la calle? ¿Cuántos diarios pueden publicar las noticias de esos días?

En ningún caso estoy pensando en cobrar por todo. Sería un suicida. En todo caso, para saber qué se gana y qué se pierde en cada caso, deberíamos primero evaluar el negocio posible: si resultara que gano más vendiendo contenidos que publicando anuncios, ¿por qué no puedo sacrificar audiencia para hacerlo?

Los medios digitales ya no son las versiones digitales de los grandes medios de comunicación. De hecho, hay algunos que nunca lo fueron. Para mi, Yahoo! Es un ejemplo de diario digital, completamente distinto, es cierto, pero diario digital. Y no tiene un medio clásico que le soporte o haya aupado, sino la Red y las personas conectadas.

Del total de páginas servidas por La Vanguardia Digital en un día, una media del 29 % corresponden a noticias elaboradas y publicadas por La Vanguardia, el 40 % a noticias elaboradas por la redacción digital de La Vanguardia Digital, noticias del día que el medio impreso no ha publicado, y el resto, a entregas de Home, actualizada permanentemente por la redacción digital de La Vanguardia Digital, no por la redacción de La Vanguardia. ¿Dónde está el seguidismo con el diario matriz?

La publicación electrónica de un diario impreso se apoya en su marca, pero es un producto claramente diferenciado, con unidad de negocio separada y redacción digital especializada.

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Juan José Amorín
Gerente de contenidos de Terra Networks


Antes de nada, quiero puntualizar que prefiero hablar de periodismo retirándole el término digital. Se popularizó así porque el medio Internet es digital, pero supongo que cuando el resto de medios tradicionales migren sus sistemas analógicos a emisiones digitales no se les denominará de esta forma.

El reto más importante del periodismo en medios a través de Internet es conseguir el equilibrio rentabilidad-calidad. Día a día se consigue un aumento de la calidad de los contenidos y de los servicios de estos medios, pero la asignatura pendiente es la consecución de la rentabilidad del producto. Y está demostrado que ésta no se consigue sólo a través de la publicidad. La búsqueda de nuevas vías es todo un reto.

Por otra parte, la asignatura pendiente de "empezar a generar información propia que repercuta en el resto de medios y no al revés", que citaba hace un año Gumersindo Lafuente, se está aprobando. La información propia que genera Terra supone más de 40 % de la información total que se publica todos los días.

En Terra se trabaja con foco en franjas horarias. No son los mismos los contenidos de mañana que los de la tarde o los de la noche. No son los mismos los temas de semana que los de fin de semana o festivos. Tenemos muy claro que no vamos a ser una réplica de los medios tradicionales y evitamos a toda costa seguirles los pasos.
La clave pasa construir contenidos con valor añadido, exclusivos y de calidad, y no limitarse a ser el mero altavoz de lo que tratarán los medios tradicionales. El usuario debe poder satisfacer todas sus necesidades en los medios de la Red y no ver en ellos el comienzo de una historia que terminará delante de la televisión, el periódico o la radio.

Internet no es tan sólo un medio que ofrece inmediatez. Esa es una de sus características, pero por encima de ella está otra que es la interactividad. Esta es la carta que no pueden jugar los medios tradicionales. Véase la crisis de Argentina. El pueblo no cree en los políticos ni en los medios politizados. ¿Dónde están sus mensajes? En la calle y en la Red. Un medio de Internet debe jugar con esta ventaja diferencial. Llenar un web de reportajes de profundidad es tan sólo una cuestión de dinero. Si los puedo comprar, los tengo.

Hay miles de caminos hacia el éxito, y pasan por dos variables: una, ser originales y buscar nuevos formatos de comunicación; y dos, tener dinero para adquirir productos exclusivos.

En Terra somos conscientes de nuestras limitaciones de plantilla, pero salimos a la calle con un foco muy claro. Entrevistas exclusivas, producción de conciertos, reportajes propios... Ejemplo: Terra acude a todos los Consejos de Ministros de los viernes y pregunta en ellos co- mo cualquier otro medio. Estamos presentes en los eventos más importantes con nuestra gente: finales de la Liga de Campeones, Mundial de fútbol, Vuelta Ciclista a España, Tour de Francia, Giro de Italia, los Goya, los Oscar, los Grammy... y así hasta 1.468 salidas en el año 2001.

Yo reivindico para Internet todo lo que la profesión periodística es para los medios tradicionales. Pero para ello no sólo los periodistas deben jugar. Los políticos, deportistas, actores... deben saber y conocer que su imagen profesional y personal también circula por otros medios más allá de los tradicionales. El presidente del Gobierno, José María Aznar, aún no ha acudido a un medio de Internet en toda su vida política. Deportistas como Zidane, Raúl o Guardiola sólo acuden a los medios de Internet si tienen contrato con ellos. ¿Por qué? Mejor pregúnteselo a ellos o a sus jefes de prensa. El desconocimiento del medio es muy patente.

Hay una masa de siete millones de personas de audiencia en la Red en España. En Terra todos los días ven la portada más personas que los principales programas de radio, que muchos programas de televisión de prime time y muchísima más gente que la que compra el mayor diario español en tirada. ¿Alguien puede decir que no se crea opinión pú- blica con estos números?

La gran asignatura pendiente de los medios de Internet es conocer quién es realmente el usuario que está ahí. El mercado del CRM (siglas en inglés de gestión de las relaciones con los clientes) y la investigación del usuario es fundamental. Porque en la mayoría de medios que sobreviva éste pasará de ser un usuario a un cliente, que pagará por acceder a ciertos contenidos y servicios de un valor añadido muy alto.

Como ejemplo: pagarán por conciertos en exclusiva, por partidos de fútbol a la carta, por tener su radio personalizada, por acceder a bases de datos con información sensible para sus negocios, por contar con informes de finanzas firmados por expertos de primera fila...

En ese sentido, sin lugar a dudas funcionará a la perfección la política OBP (open/basic/premium) de Terra, con contenidos gratuitos, de pa- go básico y de abono más caro. Lo que se paga es la exclusividad y la calidad del contenido y del servicio. Y a las pruebas me remito. El segundo servicio más utilizado de Terra en el año 2001 fue la Zona Multimedia, con sólo 6 meses de vida.

Hemos dado en exclusiva, quince días antes de que saliera a la calle, todo el disco de Estopa en calidad MP3 y en descarga; conciertos de relumbrón (Sting, Rosario, The Cure...), partidos de fútbol que sólo se veían en la Red como el Celtic de Glasgow-Valencia...
Poco a poco el porcentaje de gente que pague por unos mejores contenidos y mejores servicios crecerá. Los medios de Internet se convertirán a medio plazo en empresas informativas independientes de sus matrices de medios tradicionales, y a largo plazo crearán líneas de negocio para los distintos soportes digitales: televisión digital interactiva, móvil...

Los portales serán a medio plazo más rentables y seguirán produciendo contenidos de calidad asociados a servicios y conectividades de mayor caudal. A medio-largo plazo serán los vehículos interactivos de los medios como la televisión y la radio que no gozan de algo fundamental: la interactividad y la disponibilidad del juego de la elección a la carta.

Además a medio plazo, por supuesto, serán grandes centros de consumo de todo tipo de productos: tangibles e intangibles. Internet ante todo debe tener un objetivo: hacer la vida más fácil a la gente. Estamos comunicando a través de la herramienta de comunicación más potente jamás creada. Con ella podemos cumplir ese objetivo.

Por su parte, los periodistas de estos medios evolucionarán en una doble vía: hacia la gestión de contenidos y servicios y comunidades, de modo que su valor sea tener claro el concepto de lo que se debe comunicar, cómo, cuándo y conocer los inputs más adecuados del mercado. Y hacia el periodista tradicional de toda la vida, con una gran experiencia en las herramientas de la Red y con una visión más asentada de la profesión.

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José Cervera
Fundador y exdirector de contenidos de Baquía.com


Internet es un medio en el que se pueden hacer muchas cosas en periodismo, tiene inmensas posibilidades. Una de mis obsesiones ha sido siempre ofrecer al lector la posibilidad de elegir hasta qué profundidad quiere saber. En un medio de comunicación tradicional es el periodista el que decide cuánto contar, y eso puede depender de lo que sabe o del espacio del que dispone, muy limitado en el papel.

El periodista toma esa decisión por el lector, pero en Internet, gracias a la invención de los enlaces, es el usuario el que decide hasta donde quiere llegar. El periodista le da toda la información de la que dispone, y el lector decide si quiere saber más o no. La interactividad no es sólo que el usuario diga lo que opina, sino que mande sobre la información, y no al revés.

Un elemento comúnmente olvidado de la interactividad es el de que la propia información es interactiva, por medio de una estructura jerárquica en la que cada lector decida hasta donde quiere llegar y como organizar por su cuenta los contenidos.

Evidentemente también hay otra interactividad, más clásica, en forma de relación de preguntas y respuestas con el periodista, de foros, de aportación de información por parte de los lectores, que se convierten en periodistas, etcétera. Todo esto modifica el funcionamiento del medio, porque altera la forma de escribir del periodista al dotarle de un contacto directo con sus lectores.

Y eso lo cambia todo. Da humildad y resta arrogancia al periodista, y coloca el mando en manos del lector. Hasta ahora la libertad de imprenta era, como decía alguien, del que tiene una imprenta. Internet regala una imprenta al lector, le da voz, y esa es una de sus características más importantes.

En el mundo real los medios de comunicación carecen de competencia. Ahora, con Internet, esa competencia existe, porque en la Red cada vez hay menos empresas (consecuencia de la tremenda crisis económica), pero cada vez hay más gente que navega y esta gente cada vez navega más. ¿A dónde van? A los propios sitios que ellos publican.

El tamaño de la Red es deconocido, se calcula en cinco o seis mil millones de páginas, y el 90 % de ellas no son comerciales. Económi- camente sólo han triunfado hasta ahora los grandes medios consagrados, pero informativamente el futuro es de los pequeños medios. La principal característica de Internet es que todo el mundo puede publicar y eso la gente lo sabe y lo aprovecha.

Además, la economía de Internet es completamente diferente a la de los medios tradicionales. Publicar en la Red es mucho más barato y por tanto se puede aparecer online por mucho menos, dado que el umbral de rentabilidad es muy bajo. Así, no han aparecido en Internet muchos gigantes, pero sí millones de enanos que publican información fiable y de calidad.

Un análisis de las cifras de concentración de Jupiter Metrix demuestran que hoy en día la audiencia en Internet cada vez está más dispersa. Hay un grupo muy pequeño de medios muy conocidos que atraen grandes audiencias, pero la cola cada vez es más larga. Cuando nació la CNN, todo el mundo auguró su fracaso. Ahora ocurre lo mismo: se están creando muchos medios de prestigio en Internet, a fuerza de publicar todos los días información, no toda, sólo una poquita, pero muy buena. Todos los días muy buena información. Porque son los lectores los que mandan y los que otorgan la credibilidad a un medio, aunque sea pequeño, visitándolo todos los días para descubrir que todos los días es consistentemente bueno.

Además, estos medios cuentan con una ventaja: su audiencia es menor, pero vale más porque está seleccionada. Es parecido al contraste, en televisión, entre Antena 3 y Documanía. La primera tiene más audiencia, pero el público de la segunda es más específico. La clave de Internet pasa por estas microaudiencias, por estos micromedios. Internet permite aglomerar microaudiencias que no podrían ser rentables en ningún otro medio, gracias a su carácter global y sus reducidísimos gastos de distribución.

Que duda cabe de que este modelo pone en peligro la preponderancia de los grandes medios. En televisión el escenario actual es el de las grandes cadenas generalistas, que tienen un modelo económico que precisa de grandes números para sobrevivir, y que para obtener estos grandes números necesitan dar basura, y para ello gastar mucho, en una espiral viciosa sin fin. Frente a este sistema, las cadenas especializadas cuentan con costes mucho más reducidos y una necesidad de público también mucho menor.

El futuro de los grandes medios y de los portales no se lo deseo a nadie. La economía va en contra de ellos. Lo que no significa que vayan a dejar de ganar dinero, porque cuanto más distribuidas estén las audiencias, más valiosos serán aquellos que logren concentrarlas.

Todo esto explica otro de los factores revolucionarios de Internet: por primera vez, gracias a que todo el mundo puede publicar y al auge de los pequeños medios, la información se desacopla del soporte. Hasta ahora había diarios, semanarios, quincenales, radio, televisión, etcétera. Cada medio tenía un ritmo de trabajo y un contenido acoplado a la información; los contenidos se acoplaban a la forma de difusión del medio. Eso ya no pasa. Ahora la información está por un lado y los modos de difusión por otro. Lo importante es tener la información para distribuirla por todos los canales al alcance del medio informativo.

El medio periodístico tiene que preocuparse por su marca e información, no por la vía en que coloca esa información en el mercado. El problema de los grandes medios es que, hasta ahora, han sido incapaces de despegarse de sus cabeceras tradicionales. Ahí cuentan con ventaja los medios de radio y televisión, como la CNN, que al carecer de la herencia de un periódico se han dado cuenta de que su principal ventaja no es ser una cadena de televisión de noticias, sino un medio de información de última hora, pero en cada canal de una forma diferente, adecuándose al modo de difusión de cada uno. El futuro pasa por desacoplar la redacción de la fábrica de periódicos.

Los medios de comunicación deben separar la fábrica de información de la fábrica manufacturera de papel o de ondas. La información está ahí y el medio de difundirla tiene que ser lo de menos a la hora de elaborarla. Esto entraña también un problema psicológico, además de técnico: el periodista tiene que convencerse de que debe trabajar con la información sin pensar en el medio de difusión. La información deberá formatearse luego para difundirse en cada medio específico.

Volcar información de un medio tradicional en Internet es absurdo, es competir contra sí mismo, ofreciendo gratis lo que en otro medio es de pago. Gran idea. No hay que pensar en que se es un periódico o una radio, sino en que se es una empresa de información, que la recibe, procesa y sirve adaptada a cada uno de los posibles medios, pensando en sus posibilidad de uso y rentabilidad.

Quizá el futuro de estos medios sea convertirse en una redacción de analistas, que transmitan su sabiduría a los lectores a través de cada canal, de acuerdo con las posibilidad de cada uno. La información en bruto se obtendrá de comunicados, llamadas y de cuatro grandes agencias, las actuales más la CNN.

En este escenario habrá un puñado de grandes agencias y miles de pequeños medios especializados. La única forma de sobrevivir en Internet es ser el mejor en lo que hagas, y, hoy por hoy, los grandes medio tratan de ser los mejores en todo cada día. El futuro pasa por aportar valor añadido, no por controlar las fuentes de información, que cada vez serán más libres.

El modelo más viable es el de The Economist y Time, que no añaden nueva información sino que la procesan; agregan sabiduria, convirtiéndo la actualidad en algo mucho más interesante. En un mundo anegado de información, el analista deberá absorberla toda, entresacar lo que considere importante y contárselo de forma legible a los lectores.

La información la tiene todo el mundo, cualquiera puede tener un medio de información ahora, luego eso ya no es un valor añadido; el valor añadido es la calidad del analista, y lo será más y más cuanto mayor sea la avalancha de información.

Este sistema no implica, sin embargo, un modelo económico basado en la comercialización de los contenidos de valor añadido. La venta de contenidos informativos no va a funcionar jamás, porque no se puede vender algo que no se controla. Una vez publicado un texto, pierdes control sobre él y su difusión se convierte en libre. Los intentos de los grandes portales de vender contenidos de banda ancha son un intento desesperado más. Fracasarán.

Y dado que de la publicidad sólo permite vivir a un medio pequeño, los grandes medios lo tienen muy difícil, sobre todo por el equipaje de ideas fijas que llevan en la cabeza. Posiblemente su única solución sea trabajar en lo que se les da bien y olvidarse del resto.
Pero para hacer todo esto hay que olvidarse de los medios tradicionales y gastarse dinero. Con tres becarios no basta; hay que dedicar grandes profesionales y pagarles. Y empezar a creer en el producto.

Hasta ahora los grandes medios sólo veían Internet de forma especulativa, como una forma de sacar más dinero de los contenidos tradicionales, pero sin explotar el nuevo medio, sin ni siquiera planteárselo como tal. La trayectoria de los medios tradicionales de todo del mundo ha sido errática, no han sabido hacer la transición a Internet y siguen dependiendo de su cabecera tradicional, no son un producto interesante per se. Tener un papá rico y famoso es bueno para crear marca y contar con dinero y medios, pero a cambio se heredan inercias y enconamientos de papá y eso ha sido lo que ahora ha impedido crear productos nuevos y con valor intrínseco.

Y lo peor es que, de la crisis actual, los medios tradicionales están sacando la peor conclusión posible: Internet es un fracaso. Y reducirán la presión, dedicarán menos atención y dinero, y, cuando quieran reaccionar porque la situación económica remonte y se encuentren con que les ha salido competencia será demasiado tarde.

El mercado publicitario en Internet va a explotar, habrá mucho dinero, ira a muchos sitios y no será a los medios grandes. En cinco años habrá muchos medios pequeños y medianos; los medios de comunicación tradicionales generalistas estarán en decadencia, los medios especializados serán más fuertes y aparecerán medios de información pura, sin una marca asociada sino con una forma de ver la información propia que difundirán por varios canales (televisión, radio, Internet, etcétera).

Y los grandes medios no podrán impedirlo porque no tienen la manera de hacerlo gracias a Internet. Recuerda que de Mosaic a Netscape se pasó en cinco días. Y lo mismo puede pasar con cualquiera. Nadie está a salvo en Internet.

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Tomás Delclós
Subdirector de El País y responsable de Ciberpaís


En el congreso español sobre periodismo digital celebrado hace un año en Huesca, el debate sobre la futura figura del periodista osciló entre la melancolía inútil por la desaparición de los tipógrafos y la certeza, supuestamente incruenta, de que todos seremos periodistas multimedia… o no seremos. Unos bandazos comprensibles en época de tanteo, con más interrogantes que certezas. Si, como dicen los expertos, de todo lo que puede inventarse en Internet apenas se ha inventado un 20 %, es arriesgado dibujar con detalle el futuro paisaje de la información. Con todo, hay indicios.

Sí está claro que el periodista debe tener una mínima competencia sobre las herramientas que maneja. Esto pudo estar olvidado. Ahora, es imposible. En el soporte digital saber qué programas permiten hacer qué cosa no es sólo una sabiduría instrumental para resolver la edición del día. Es vital para pensar nuevas maneras de desarrollar contenidos. Muchos periodistas han podido vivir ignorando las artimañas técnicas de su artesanía. Dominan, por poner un caso, la pirámide invertida, una receta muy útil que organiza los datos de la noticia de forma decreciente, pero no saben su origen. Este recurso empezó a ser inevitable cuando, dice la leyenda, los corresponsales de la Guerra Civil americana tuvieron que enviar sus crónicas por un primitivo telégrafo que no garantizaba poderla pasar entera. Solución: dictar lo más importante en el primer párrafo, no fuera que se quedaran sin conexión en la línea veinte. Un hallazgo en la economía del relato que seguramente habría llegado como alumbramiento teórico de algún estratega de la comunicación, pero que llegó, antes, por la prudencia que imponía una técnica imperfecta, engorro con el que el periodista está condenado a convivir eternamente.

El avance tecnológico cambia las rutinas del oficio, hace las cosas mucho más fáciles, pero también abre las puertas a la incertidumbre, al temor. El secretario de la Federación Internacional de Periodistas, Aidan White, recordaba una popular y paralizante paradoja de otro periodista, Mark Twain: "Estoy por el progreso. Lo que no me gusta son los cambios". Ryszard Kapucinski sostiene que la tecnología ha cambiado, por ejemplo, la relación del corresponsal con su jefe. Antes aquél tenía iniciativa. Nadie sabía más, ni antes, sobre lo que pasaba en su territorio. Buscaba información, la seleccionaba, le daba forma y la enviaba. Ahora puede convertirse en un peón de su jefe, que con Internet y las cadenas de información continua tiene su propia apreciación de los hechos. "Es más, es él quien le informa de las noticias y sólo espera del corresponsal que le confirme la idea que se ha hecho de los acontecimientos", escribió en Le Monde Diplomatique.

Las nuevas tecnologías tienen una doble influencia transformadora: han creado nuevos soportes y cambian los sistemas de producción de los medios tradicionales, de la llamada Prensa. En el mundo de la edición digital es donde el paisaje se transforma más velozmente. Empezaron los diarios tradicionales porque, cautelarmente, había que estar en Internet. Se trataba de hacerse su propia competencia antes de que se la hicieran otros. Estos otros también entraron en Internet. Crearon cabeceras propias, inexistentes en el universo analógico, o incorporaron la información como un servicio más de su sitio en un verdadero poupurri de géneros. En los primeros días de Internet un buscador se dedicaba a la búsqueda de páginas y una cabecera periodística… a dar noticias. Ahora los buscadores, además, gestionan facturas bancarias y dan noticias. Los sitios financieros, además, dan noticias. Los diarios digitales, además, cuelgan juegos y buscan páginas. Es más, compañías tradicionales de la información se fusionan con triunfantes marcas de Internet, como Time y AOL, y surge la duda de si convivirán sin problemas la cultura empresarial del editor, Time, con la del quiosquero, como Trisha Primrose, ejecutiva de AOL define a su propia compañía (que cobra por ubicar con preeminencia contenidos de terceros).

En Estados Unidos las apuestas digitales han sido millonarias, pero por ahora las cuentas no salen. Apellidos tan insignes del sector como The New York Times, CNN, NBC, CNBC, el grupo de Murdoch o Knight han reducido plantillas en sus empresas puntocom. Pero los analistas no ven en este ciclo el funeral de la Red. Es un problema de encontrar el modelo de negocio. La información solvente es cara de producir y ha de cobrarse de alguna manera.

Hay conceptos claros. Por ejemplo, un diario digital ha de aprovechar sus recursos específicos (inmediatez, participación del lector) y no puede ser una mera copia de su hermano en papel. Pero la administración de este distanciamiento es difícil. La inclusión de estadísticas sobre los artículos más vistos de un diario en la web demuestra que los intereses informativos de la tribu internauta no son muchas veces los que supone la Redacción.

Eso ha ocurrido, por ejemplo, en Le Monde, donde la noticia más premiada por sus lectores digitales ha sido durante mucho tiempo un informe sobre la deforestación amazónica, un dato que desconcertó a los redactores, que pensaban que el patrimonio más lujoso de este gran diario francés era la política o la cultura.

El periodista y sus empresas siguen siendo los principales mediadores de la información digital, pero han perdido el monopolio. Cualquiera con un módem puede colgar su noticia. Otra cosa es cuántos sabrán que lo ha hecho y que pueda combatir la confianza que genera una marca con prestigio de ser rigurosa. Con todo, la agencia France Press, cuando hizo su top ten sobre los acontecimientos mediáticos más señalados del siglo veinte, además de incluir apellidos previsibles como Marconi, inventor de la radio, o Ted Turner, creador de la CNN, puso en esta lista de honor a Matt Drudge, el tipo que destapó el Monicagate desde su escandaloso sitio de Internet. En cualquier caso, las malas prácticas periodísticas no las ha inventado Internet, recuerda Steve Ross, de la facultad de Periodismo de Columbia. "La web sólo las magnifica".

Los soportes de la información digital serán muchos y cada uno exigirá su gramática. No se puede contar un partido de fútbol de la misma manera en una página web que en una pantallita de móvil. Neil Budde, editor de The Wall Street Journal digital hace, por ahora, una contundente distinción entre los lectores del diario impreso y los usuarios de sus otros soportes. Su diario tiene 150.000 suscriptores que pagan doble, tanto para recibir el ejemplar impreso como para acceder a la edición digital, una de las pocas que ha escapado al todo gratis fundacional de Internet. Pues bien, cuenta Budde, el uso del digital en este colectivo de elite es subsidiario: leen el artículo en papel y acuden al digital para enviar una copia de un artículo por correo, imprimirlo en formato más pequeño o consultar el archivo. "Diferentes usos para diferentes medios"; pero esta diferencia de experiencias entre el papel y lo digital irá adelgazándose: "Esperamos la llegada de soportes que ofrezcan una experiencia mucho más similar a la comodidad y placer del papel". Y la alimentación de tantos soportes informativos requiere una nueva organización redaccional de las corporaciones.

Y en este panorama digital, ¿dónde quedan los diarios en papel? "El periódico ya no se lee como antes, para enterarse de lo que ha pasado. Se lee después, para comentar y entender lo que ya se sabe", escribe el periodista Furio Colombo en un libro que es preocupante desde el título: Últimas noticias sobre el periodismo. No se lee como antes ni se fabricarán los diarios como ahora. Ya existen máquinas impresoras bajo demanda que pueden recibir en su tripa informática los archivos digitales de las ediciones de infinidad de diarios. Cuando un lector se acerca a este quiosco electrónico, pide su diario, se aprieta un botón y la máquina imprime su ejemplar. Con este sistema no hay devoluciones, no hay furgonetas. Si estas máquinas no están en la calle es porque todavía son más caras para los diarios que imprimir en una rotativa y enviar los paquetes. Cuando sepan fabricarlas más baratas cambiarán muchas cosas.

Y también puede cambiarlas el papel electrónico. El lector abrirá su ordenador y descargará el diario al que está suscrito en estas hojas recargables. Al día siguiente, con el mismo papel, cargará la edición del día. O de la tarde, porque estos sistemas de distribución instantánea permiten la permanente actualización de los contenidos. Los diarios deberán entrar en la cultura del non stop de otros medios. ¿Cuándo sucederá? Hay intentos de poner fechas a este proceso. Es un ejercicio difícil porque hay que barajar más de una incertidumbre: ¿cuándo estará lista la tecnología?; ¿cuándo será algo más que un juguetito caro?, porque nunca podrá ser sustitutiva si no es barata y común; ¿la cultura del lector irá en su favor o en su contra?

En 1997 el Parlamento Europeo escuchó un informe agónico sobre el impacto de las nuevas tecnologías a las que se les atribuía desde el diluvio de información no procesada y la comercialización de los contenidos a un impacto negativo en la democracia europea. Seguramente ni los totalmente agoreros ni los totalmente optimistas acertarán. Los bits no ahorrarán ni impedirán el combate por el buen periodismo en cualquiera de sus soportes.

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Jesús del Río
Director de deportes de PRISACOM


Internet es un nuevo medio de una envergadura ilimitada, que da cabida a todo lo que la imaginación pueda soñar. La clave está, por supuesto, en crear de la manera más sintetizada y atractiva posible, y aprovechando al máximo todos los recursos del medio. El único límite lo ponen los recursos humanos, porque sitio y temas sobran.

Es un medio aún por descubrir. Nadie sabe cómo va a ser Internet dentro de dos años, así que el camino pasa por estar muy preparados para lo que venga, para los futuros soportes, modelos de negocio, etcétera. La especialización, el correcto almacenamiento de la información, las salidas multiplataformas, todo esto marca una ruta, pero lo que traerá el futuro nadie lo sabe.

Todos aspiramos a que éste sea el gran medio de comunicación, pero desconocemos cómo va a llegar al consumidor; sabemos que se puede llegar a cualquier punto del planeta, pero no cómo, de qué manera. Aún así, la situación actual permite intuir que el futuro pasará por los dispositivos de mano tipo PDA o móvil y por la televisión.

La televisión está en todas las casas y si logramos meter Internet en el mando a distancia, la penetración de la Red se incrementará muchísimo. Actualmente el televisivo es un medio pasivo, pero porque el es- pectador no cuenta con ninguna opción además de mirar. Y, sin embargo, hay miles de cosas que el usuario puede hacer mientras, por ejemplo, está viendo un partido de fútbol.

En cualquier caso, no se trata de realizar la revolución digital. Las redacciones digitales deben aportar su parte periodística aprovechando su conocimiento del medio. Las redacciones analógicas que escriben para el papel crean unos contenidos aprovechables en Internet, y las digitales completan esa oferta para que el producto web sea correcto y para que todos estos contenidos son aprovechables en muchos otros formatos.

Internet es un nuevo medio de comunicación, de eso no cabe duda, pero es necesario convencer a todos (lectores, empresarios, periodistas, etcétera) de que lo es. Y eso sólo se conseguira con mucho trabajo e integrando a periodistas a los medios digitales.


Hay una enorme carencia de periodistas en los medios digitales. El me- dio cuenta con un grupo de buenos periodistas, que manejan información, con bastante experiencia, que han visto las oportunidades de este medio y las han aprovechado. Pero a partir de este núcleo inicial fue necesario crear redacciones, y éstas se hicieron poco especializadas, formadas con gente muy joven, recién salida de la Facultad o incluso sin licenciar aún, a los que sólo se les exigió defenderse más o menos habilmente con un ordenador.

Esto ha generado una camada de redactores que manejan muy bien las herramientas de Internet pero que desconocen la realidad que hay ahí fuera. Por eso la incorporación a la Red de periodistas que ahora están offline aportará muchísimo al medio.

La gente joven de estas redacciones no ha salido a la calle y no ha tenido mayores de los que aprender. El ciclo natural de una redacción incluye periodistas veteranos, maduros y jóvenes, pero en este medio sólo hay jóvenes, que no tienen a nadie en quién mirarse, que les sirva de guía.
Internet es muy joven, demasiado como para haber creado periodistas que dominen sus entresijos y además todos los aspectos del mundo de la información, las fuentes, los contactos, etcétera.

Otro defecto de las jóvenes generaciones de periodistas es pensar que en este medio se gana mucho dinero y se trabaja muy poco, como han hecho durante mucho tiempo. Yo no conozco ningún periodista importante que se haya hecho importante trabajando de lunes a viernes, de diez a seis, pero sí conozco a muchos periodistas de Internet que trabajan de lunes a viernes, de diez a seis.

Este medio te exige agudizar mucho el ingenio y la habilidad personal para lograr las cosas que no se pueden conseguir de otra manera. Todos los medios de Internet tienen teléfono, horas de comida para hacer esas miles de cosas que hace un periodista para ganar esos contactos que no pueden conseguir habitualmente. No es el medio el que impide al periodista desarrollarse como tal, sino el sesgo que los periodistas jóvenes de Internet recién incoporados al medio han querido darle a su función.

Cuando alguien quiere algo lo consigue: dedica ocho o diez horas al día a su trabajo en la redacción e invierte parte de su tiempo libre en conseguir los contactos que necesita conseguir. Hay que ser periodista las 24 horas del día. Y te tiene que gustar mucho, porque si no, no lo aguantas. Hay que invertir parte del tiempo libre en el desarrollo de tu profesión y eso no es trabajar para una empresa o un empresario sino para uno mismo.

Los medios, por su parte, sobrevivirán malamente. Cada vez son menos los que lo consiguen, cada vez está más complicado. Lo tendrá más fácil quien tenga detrás una gran empresa que no viva del online y que pueda permitirse el lujo de invertir durante determinado tiempo en algo en lo que cree. Lo básico es creer, creer que lo que estás haciendo terminará por generar los recursos necesarios para autofinanciarse.
Los servicios de pago terminarán por incorporarse a la Red, la gente se acostumbrará a pagar por determinados servicios. La publicidad volverá, porque tiene que volver, el día en el que el medio se cure de los males de sus inicios. Se alabó tanto Internet y se vendió tan bien a los comerciantes, era todo tan maravilloso, que el golpe está siendo tremendo, la caída ha sido descomunal y la culpa la tiene haber sobredimensionado las posibilidades de la Red para el mercado publicitario.

Y en esto la clave es la misma de antes. A la hora de vender unos contenidos frente a las decenas de diarios digitales que intentan hacer lo propio, tendrán ventaja los que confíen en periodistas de calidad, que sepan elaborar bien la información y hacerlo de una forma distinta a los demás.

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Arsenio Escolar
Director de 20 Minutos - Madrid y Más

El periodismo digital
La crisis económica es la e-noticia del año. En mi opinión, el reto más importante del periodismo digital es cómo generar ingresos y, en el caso de periodismo digital hecho por editores de prensa convencional en papel, cómo evitar la canibalización de lectores de las ediciones convencionales por parte de las propias ediciones digitales.
En general, creo poco en lo que algunos periodistas llaman "información propia" y en las exclusivas. ¿Qué es eso? ¿Información sesgada, generada por fuentes interesadas? ¿Periodismo de buzón? Y en los pocos casos en que hay verdadera información propia, es lógico que los editores prefieran darla en la edición en papel, que genera ingresos con la venta de ejemplares, que en la edición digital, donde pocos minutos después de ser publicada se convierte en información pública utilizable por muchos otros medios digitales y de papel.
Creo que los periódicos en papel no sólo deben informar, sino que también deben entretener al lector, divertirle, darle servicios (creo además que los diarios españoles venden muy poco precisamente por esto, porque por lo general se centran demasiado en las noticias y demasiado poco en el resto de cosas). Y los digitales, muchísimo más, son soportes idóneos para contenidos que en papel son imposibles.
En algunos casos sí se aprovechan las ventajas que reporta Internet al tratamiento y la transmisión de la información, pero aún se pueden aprovechar mucho más. Yo creo que no sólo en lo que llamamos infor- mación, sino también en lo que son servicios al usuario, contenidos para la comunidad de usuarios.
No me gusta el maniqueísmo de quienes distinguen entre lo bueno ("noticias periodísticas") y lo menos bueno o malo ("contenidos con un aire más ligero" que hay que meter para generar visitas). En la web caben muchas más cosas que noticias. Y en el papel también.

El periodista digital
Yo no creo que sea malo que los periodistas estén en la redacción filtrando y empaquetando noticias y servicios. Es cierto que los nuevos periodistas que no hayan pisado calle antes de trabajar en un diario digital tendrán difícil ese salir a la calle mediante la tecnología sin salir físicamente a la calle. ¿Saldrá alguna vez el periodista digital a la calle? Sin duda, sólo si los editores son capaces de generar ingresos y aumentar sus plantillas. La tecnología (el teléfono y el ordenador) nos permite salir a la calle sin salir físicamente a la calle, visitar a mucha gente y muchos lugares en muy poco tiempo.
En mi opinión el modelo de periodista digital tiende más hacia el empaquetador de contenidos antes que hacia el periodista multimedia todoterreno, pero eso no implica una falta de calidad. Un buen empaquetador, como un buen periodista de mesa de los diarios de papel de antes, es una bendición.

Las informaciones
Sigo viendo dos vicios muy frecuentes de los artículos de la prensa de papel que también se cometen en los de las ediciones digitales: unos son muy largos; y otros, los que son cortos, no están elaborados, se hacen con un lenguaje telegráfico: sin ritmo, sin cadencia, sin intención. El texto debe ser corto, elaborado, intencionado, contextualizado, con ritmo, con entradilla, con salidilla. Ese debiera ser el estándar (en Internet y en papel).

Imagino que la tecnología nos irá permitiendo progresivamente enriquecer la información con muchas más cosas en el área de la multimedia, además de la imagen y infografía. Otra cosa es cómo se produzcan en las redacciones, si seremos capaces de generar esos contenidos. Ya me gustaría a mí (que vengo del texto) que el texto fuera la clave, pero no lo creo.
También estoy convencido de que el lector quiere interactividad. ¡Pero la interactividad no son sólo cartas! Hay que inventar muchas más maneras de involucrarle.

Los ingresos de la prensa digital
Con la tarifa plana (u ondulada), un solo diario digital cuesta lo mismo que todos ellos: nada. Es lógico que el lector (al que se le está dando sobre todo un teletipo urgente de última hora) vaya saltando de uno a otro y no tenga esa identificación tan fuerte que suele tener con el diario de papel, que suele ser sólo uno para cada uno, no todos.
Se acabará pagando por algunos de los contenidos. Yo creo que acabará habiendo zonas gratis y zonas de pago en todos