Los
retos digitales
José Porta Monedero
Consejero de Industria, Comercio y Desarrollo
del Gobierno de Aragón
Las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación juegan un papel primordial en la vida
cotidiana. Su presencia excede los ámbitos profesionales
y forma parte de nuestro entorno más inmediato.
Para afrontar los retos que este nuevo modo de hacer las cosas
nos plantea hemos de estar preparados. Ese es el motivo que
ha llevado al Gobierno de Aragón a desarrollar el proyecto
Walqa, una iniciativa que agrupa tres líneas de trabajo.
La primera, el Centro de Excelencia en Internet, que en sus
meses de andadura ha ayudado a muchas empresas tradicionales
a dar el salto a la Red. La segunda, el Parque Tecnológico
que está en construcción en las inmediaciones
de Huesca y que muy pronto verá la luz para comenzar
a acoger empresas del sector. La tercera línea es el
proyecto que hemos puesto en marcha para acercar Internet
de Alta Velocidad a los ciudadanos y empresas de la Comunidad
Autónoma. No podemos quedarnos atrás. Al contrario,
hay que trabajar con esfuerzo y con iniciativas pioneras como
ésta.
La mejor muestra de la importancia que han adquirido estas
cuestiones es el Congreso de Periodismo Digital, plenamente
consolidado pese a su juventud. Ahora que los cambios se suceden
a velocidad de vértigo es más necesario que
nunca pararse a analizar si el camino por el que vamos es
el correcto, reunirse para compartir experiencias y, por qué
no, para convivir. El Congreso es un foro inexcusable para
el análisis de todo lo referente a la información
en Internet. Es también una ocasión de oro para
afianzar la posición de Huesca y de Aragón como
puntal de las nuevas tecnologías. Un empeño
que nos compete a todos.

Simpáticos
y competitivos
Ramón
Buetas
Presidente de la Asociación de la Prensa de Aragón,
organizadora con el Infocentro Digital del Ayuntamiento de
Huesca del Congreso Nacional
de Periodismo de Huesca
La Asociación de la Prensa de Aragón edita este
libro, dentro de los actos del Centenario que viene celebrando,
con la firme voluntad de seguir apostando por las nuevas tecnologías
y de contribuir con su edición a una reflexión
sosegada sobre la importancia de la Red en el futuro. Es evidente
que la consolidación del Congreso de Periodismo Digital
en Huesca como foro de debate ha venido a demostrar la vitalidad
de Aragón y, de la provincia de Huesca en particular,
para contrastar que aquí también somos capaces
de hacer cosas por el futuro. Esto es, que no sólo
somos simpáticos, sino que también podemos ser
competitivos.
Una buena muestra de la apuesta por las nuevas tecnologías
la podemos ver en Aragón con proyectos como el Parque
Tecnológico o Walqa que impulsa el Gobierno de Aragón,
y también con muchos otros auspiciados por los medios
de comunicación, como hacen con su apuesta en la Red
Heraldo, El Periódico de Aragón, Radio Huesca
o Antena 3 TV Aragón entre otros. No obstante, creo
que es de justicia destacar el crecimiento experimentado por
una agencia de noticias por Internet, Aragon Press, con una
apuesta diferente, novedosa y atractiva. Después de
esta iniciativa, estoy seguro que pronto van a llegar lanzamientos
novedosos en la Red como los que prepara Diario del Altoaragón,
Diario de Teruel y otros.
Mientras eso llega, desde la Asociación de la Prensa
de Aragón queremos agradecer al Gobierno de Aragón
y a la Consejería de Industria el patrocinio de este
libro que pretende conocer la opinión de algunos de
los mejores expertos nacionales huyendo del ombliguismo y
reservándonos el contenido de las propuestas aragonesas
para un tratado posterior monográfico. El libro es
una buena base para el seguimiento y análisis de los
congresos de periodismo digital que vienen celebrándose
todos los años en Huesca.

El
periodismo excéntrico y la Campana de Huesca
Fernando
García
Coordinador del Congreso de Periodismo Digital
En la reunión que mantuvo en el mes de diciembre de
2001 el jurado del premio de periodismo digital José
Manuel Porquet, el presidente, Marcial Murciano, decano de
Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma
de Barcelona, dijo que el Congreso de Periodismo Digital era
una excentricidad. Sin duda, el profesor Murciano se refería
a la acepción geométrica que figura en el diccionario
de la Real Academia Española: "Que está
fuera del centro, o que tiene un centro diferente". Todos
los miembros del jurado estuvimos de acuerdo.
Desde hace tres años, en Huesca se celebra un congreso
que reúne a una gran parte de los periodistas digitales
españoles. Da igual que escriban en periódicos
impresos en papel o que trabajen para medios de Internet,
radios o televisiones. Hace ya un tiempo que llegamos a la
conclusión de que periodista digital era todo el profesional
que quisiera serlo.
En enero de 2000 aún no sabíamos que el congreso
de Huesca era una excentricidad. El olfato vital y, tal vez
el periodístico, nos hicieron pensar que una ciudad
de apenas 45.000 habitantes podía ser el centro de
reunión anual de alrededor de 300 periodistas. Para
ser sinceros, no creo que ni siquiera lo pensáramos.
Lo que sí recuerdo es que nos pusimos a trabajar.
La planificación consistió en unas pocas reuniones
en las que participaron Rosa Pellicero y Ramón Buetas,
por la Asociación de la Prensa de Aragón, y
Eva Almunia, que entonces era concejala de Cultura del Ayuntamiento
de Huesca y estaba enfrascada en sacar adelante un proyecto
que ya es una realidad y que recibió el nombre de Infocentro
Digital.
Así las cosas, cincuenta llamadas telefónicas
fueron suficientes para que cinco decenas de periodistas dejaran
sus tareas habituales y se desplazaran a Huesca para intervenir
en las mesas redondas y ponencias de un congreso que se realizaba
en una ciudad que no era una de la habituales para este tipo
de eventos. Otros 150 profesionales de la información
viajaban hasta el Alto Aragón para participar en los
debates. El excéntrico foro de los periodistas digitales
se abría en un sitio que dista 400 kilómetros
de Madrid y casi 300 de Barcelona.
En la clausura del primer congreso, José Ángel
Biel, vicepresidente del Gobierno de Aragón, dijo que
felicitaba a los organizadores por hacerlo posible y avisó
de que las siguientes ediciones resultarían más
difíciles de llevar a cabo. No se equivocaba.
En los primeros días del mes de febrero de 2001, Huesca
disfrutaba de unos magníficos días de sol más
propios de la primavera. Un periodista de Tele5 escribía
en su cuaderno de viajes en Internet
1: "El empeño digital de
la ciudad se ve hasta en las vidrieras de San Pedro el Viejo,
panteón real. Allí duermen el sueño de
los justos (y de todos, vaya) los Reyes Alfonso el Batallador
y Ramiro el Monje. Fueron hermanos. Ramiro sucedió
a Alfonso, y a pesar de ser monje montó una degollina
con los nobles que le tachaban de poquita cosa para gobernar".
De nuevo, los periodistas digitales acudían a la llamada
de la Campana de Huesca y hacían posible que los profesionales
del nuevo soporte debatieran (de forma excéntrica,
eso sí) sobre la necesidad de pagar o no por los contenidos,
la información financiera en la Red o "entre el
teletrabajo y la esclavitud", por sólo citar algunas
ponencias.
Los días 17 y 18 de enero de 2002, organizado por la
Asociación de la Prensa de Aragón y el Infocentro
Digital del ayuntamiento oscense, y con el patrocinio del
Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Huesca, Diputación
Provincial de Huesca, Microsoft y Fundación Retevisión,
alrededor de 300 periodistas debatirán sobre el estado
del periodismo digital en las universidades españolas,
derechos de autor de los periodistas o el camino que ha llevado
a algunos medios digitales "de la euforia a la crisis",
entre otras cosas.
La excentricidad ha convertido a Huesca en una ciudad conectada
al mundo digital. El Infocentro Digital, Walqa y el nuevo
Parque Tecnológico nos hacen pensar que en el mundo
digital la periferia puede ser el centro. Al fin y al cabo,
los bits no saben de excentricidades.
1 http://www.gabrielpe.eresmas.com/Huesca/huesca.htm

Entrevistadores
entrevistados
Fernando
García
Para unos, el periodista digital es un especialista en el
arte de copiar y pegar. En "Mi nombre es Kunta Kinte",
un artículo publicado en Baquía.com
2, Iñaki I. Rojo lo explicaba
así: "Por un lado, la velocidad de Internet -unida
a la feroz competencia- requiere la constante renovación
de contenidos, lo que está obligando a un ritmo de
producción a veces insostenible; por otro, se está
creando un nuevo tipo de periodista cuyas tareas se
definen como empaquetar, agregar, sindicar... Un periodista
que sólo utiliza las teclas Ctrl+C y Ctrl+V (copiar
y pegar) al que el cerebro se le seca un poco más cada
día".
Para otros, el periodista de Internet es una suerte de McGiver
que viaja acompañado de toda clase de artilugios que
le permiten escribir el texto, realizar las fotografías
y publicarlas desde los sitios más remotos.
Por suerte, la mayoría de los profesionales que trabajan
en medios de Internet o informan de las cosas de la Red desde
los llamados medios tradicionales, ni siquiera se lo
plantean. En la Red, lo que cambia es el lenguaje que, en
algunos casos, se convierte en vínculos o enlaces.
Y, como dice Tomás Delclós, sólo tenemos
indicios, porque "es arriesgado dibujar con detalle el
futuro paisaje de la información".
¿Qué piensan los periodistas digitales del periodismo
digital?
En el mes de junio de 2001, comenzamos a hablar con Bruno
G. Gallo de la posibilidad de hacer un libro de entrevistas
a periodistas digitales. La primera dificultad era entrevistar
a unas personas que están más acostumbradas
a preguntar que a responder.
La segunda contrariedad consistía en que no se podían
realizar personalmente todas las entrevistas y sería
necesario hacer algunas a través del correo electrónico
o el teléfono.
Salvada la primera duda inicial, de una lista de ponentes
del III Congreso de Periodismo Digital Bruno seleccionó
a los periodistas que quería entrevistar y comenzó
a facilitarles los cuestionarios previos. Después visitó
a una gran parte de los entrevistados y para el resto utilizó
el correo electrónico.
El autor de las entrevistas ha querido desaparecer del texto
y con buen hacer ha tejido las respuestas. El resultado es
una serie de monólogos que hacen que el entrevistado
salte de un tema a otro, pero que respetan la frescura de
la expresión oral y que, sin duda, se convierten en
un material valioso para reflexionar sobre el momento que
vive el periodismo en la Red a principios del año 2002.
Creo que es obligado agradecer a Bruno G. Gallo el trabajo
que ha realizado. Él, que trabaja en la redacción
digital de El País, conoce perfectamente los entresijos
de la publicación diaria en la Red. Con modestia y
humor, dice: "Desperté a la Red como traductor
de portales de Microsoft; entre mis hijos preferidos tengo
en la memoria los sitios web de Office y de Windows 2000.
Allí aprendí que en Internet cualquier obra
es angustiosamente efímera".
Pasado el tiempo, es muy posible que este libro también
resulte efímero. Los ejemplares se agotarán
y tal vez no se vuelva a editar en papel. Pero en su edición
digital las opiniones de los entrevistados formarán
parte de la arqueología de la web. Eso sí, siempre
que alguien se preocupe de que cuando se teclee la dirección
no aparezca en el monitor el consabido "404 Error - File
Not Found", que indica que la página ha desaparecido.
2 http://www.baquia.es/com/20010206/art00031.html

Entrevistas
Bruno
G. Gallo
Txema Alegre
Responsable de la edición digital de La Vanguardia
Aun cuando la crisis económica de la Nueva Economía
y de los medios informativos en la Red parecen centrar toda
la atención en estos días, quedan pendientes
otras cuestiones de similar importancia como la consolidación
de los medios digitales como referente de información
y servicios en la Red, la capacidad de integración
multimedia de las publicaciones electrónicas y la adecuada
gestión de sus contenidos en base de datos.
Para
alcanzar estos objetivos es imprescindible tener imaginación
y medios, contar con una dotación de recursos humanos
y técnicos que sepan y puedan aprovechar las herramientas
que ofrece la Red (por cierto bastante escasa en tiempos de
crisis), y ofrecer unos contenidos ajustados a la demanda
de los lectores.
Esto
último no quiere decir que se caiga en el portalismo
o el amarillismo. El amarillismo ha existido siempre y hasta
ha desencadenado guerras (la de Cuba en 1898, por ejemplo).
Pero la integración en los diarios digitales de contenidos
temáticos del tipo de los que se ofrecen en los grandes
portales de la Red no es sinónimo de amarillismo, así
como tampoco lo es la especialización de noticias periodísticas.
Pero
hay muchos otros caminos paralelos. La diferenciación
de una publicación electrónica no queda circunscrita
a la actualización 24 horas, sino que a eso hay que
sumar la consulta documental, la oferta de servicios de valor
añadido y la integración multimedia (texto,
audio y vídeo). Además, la publicación
electrónica debe apostar por la interpretación.
El
camino en esta evolución ya está iniciado, como
lo atestigua la difusión obtenida por los medios digitales
con motivo de las atrocidades del 11 de septiembre. Los hechos
relevantes consagran la capacidad de las publicaciones electrónicas
como capaces de repercutir en el resto de medios.
En
este proceso sería un error pretender cubrir eventos
que el diario matriz, el impreso, ya tiene cubiertos con sus
periodistas. Sería un error no optimizar sus trabajos
con una sinergia entre redacciones y, en consecuencia, acabar
duplicando efectivos profesionales. Lo que no significa que
el periodista digital no salga a la calle.
El
año pasado La Vanguardia Digital desplazó a
un periodista como enviado especial a Huesca para la cobertura
del Congreso de Periodismo Digital, y este año desplazará
a dos. Asimismo, hemos enviado periodistas para efectuar determinadas
coberturas informativas.
Es
evidente que también hay periodistas digitales que
son meros empaquetadores de contenidos. Pero que se decida
realizar un producto multimedia con mucho valor añadido
y caro o que se opte por un empaquetador de contenidos barato
es una decisión de negocio. Quien la tome debe tener
en cuenta qué modelo de producto realizará y
aceptar las consecuencias positivas y negativas que ello conlleva.
Las
noticias en Internet las crean personas. Ser periodista es
un oficio, una profesión y una manera de entender la
información. Cualquier persona que esté en la
Red y comunique hechos o publique valoraciones, está
transmitiendo información. Podrá no ser periodista,
pero es capaz de producir algo que otros leen, y en consecuencia
de generar opinión pública, porque transmite
conocimiento. La Red es un sistema de co- municación
entre personas. Los medios de comunicación utilizamos
la Red. Nuestros profesionales deben saber cómo utilizar
y validar el activo de sus lectores dentro de sus publicaciones.
Estos
cambios también afectan, qué duda cabe, a la
plantilla de periodistas de la edición impresa. Los
periodistas de un diario trabajan para un medio con dos soportes,
de modo que, con independencia de cómo se organizan
los flujos de trabajo, sus informaciones pueden y deben tener
difusión en formato impreso y digital. Eso sí,
lo que tiene coste hay que pagarlo. Si no se paga, no se puede
publicar.
Entrando
en detalle sobre la peculiaridades del medio digital, nos
en- frentamos en primer lugar con la eterna cuestión
del pretendido choque entre la rapidez a la hora de publicar
las noticias en Internet y los procesos de chequeo de la información
para asegurar su veracidad. La inmediatez es consustancial
a la publicación electrónica, porque distribuye
su información en tiempo real. Es una competencia claramente
profesional saber hacerlo con la máxima celeridad,
rigor y el mínimo error.
No
se pueden cometer errores, pero todos los medios, digitales
o no, los hemos cometido y debemos saber rectificarlos, en
el caso de los digitales también en tiempo real. Siendo
cierto que algunos lectores entran una vez al día en
el diario electrónico, también lo es que crece
el segmento de lectores que al percatarse de la actualización
de la web entra más de una vez al día a consultarla,
por lo que el impacto de estos posibles errores disminuye.
El
hiperenlace es un nuevo lenguaje del medio digital. Ya está
inventado. También la animación informativa:
la infografía es un modo periodístico sintético
de aportar más información en menos espacio.
Está desarrollada y todos los medios digitales tenemos
abundantes ejemplos de ello. Además, el medio digital
debe saber combinar textos cortos y largos. Se acepta la publicación
de textos largos, sobre todo por su carácter documental,
pero las noticias cortas son muy agradecidas por el lector
para la lectura en ordenador.
Es
importante explotar también esta vertiente de la Red,
la cercanía con el lector, que sólo con el ejemplo
de los foros, los comentarios a los artículos y los
chats supera a todo lo que he conocido en un diario impreso.
No hay más que consultar los foros de La Vanguardia
Digital para ver la cantidad de comentarios publicados por
los lectores. A finales de noviembre llevamos contabilizados
30.733 comentarios de lectores. Muchos de los foros abiertos
pueden publicar del orden de 40 ó 50 comentarios al
día, bastantes más que cartas al director admite
una página de cualquier diario impreso.
Además,
los lectores participan en salas de chat tanto para generar
su propia comunidad como para conversar con personajes de
actualidad invitados por el diario. Y no hay que olvidar que
el lector tiene también la opción de comentar
los artículos publicados en el diario digital.
Por
último, queda pendiente la cuestión de cómo
convertir los medios digitales en empresas rentables. Ahora
el ingreso es la publicidad, que aunque funcione mal, funciona.
También el comercio electrónico. Es muy pequeño,
pero genera ingresos. Pero no cabe duda de que también
será necesario emplear la venta de contenidos como
medio de financiación.
En
este sentido, desde el mes de octubre La Vanguardia Digital
dispone de un producto en la Red, www.sismograma.com, que
sólo se puede leer mediante suscripción de pago.
Hemos superado ya los 1.200 suscriptores. Bien que pequeño,
el producto genera ya un ingreso.
Con
la adecuada definición de qué contenidos se
pueden publicar libres de pago y qué contenidos deben
entregarse mediante pago, los diarios consolidaremos esta
tercera línea de ingresos. Al menos quienes apostemos
por ello.
Es
importante resaltar en este sentido que no se podrá
cobrar ni por frivolidades ni por teletipos. Podremos vender
por aquellos contenidos que sean verdaderamente útiles
y necesarios al lector, y que sepamos entregar sólo
nosotros, de modo que sin ello el lector sienta que carece
de algo. Cada uno deberá saber definir su producto,
su estrategia y su plan de negocio para hacerlo viable.
Hoy
por hoy, el diario tiene mucho mecanismos para entregar contenidos
de calidad a sus lectores. Imaginación y recursos es
lo que se requiere. En Internet no vence el más fuerte,
sino el más ágil, el más flexible, el
más adecuado a las necesidades de sus lectores.
Un
diario puede y debe cobrar de muchos modos, además
de la venta de determinados contenidos. La Vanguardia Digital
ya cobra por servicios (jurídicos, comerciales, financieros,
etcétera), pero, ¿por qué ra-zón
debe renunciar a cobrar por la información?. Puedo
regalar la del día, sí, estoy obligado a ello
porque la Red está plagada de información gratuita.
Pero, ¿por qué debo regalar las noticias publicadas
por La Vanguardia el día 1 de febrero de 1881, el primer
día que salió a la calle? ¿Cuántos
diarios pueden publicar las noticias de esos días?
En
ningún caso estoy pensando en cobrar por todo. Sería
un suicida. En todo caso, para saber qué se gana y
qué se pierde en cada caso, deberíamos primero
evaluar el negocio posible: si resultara que gano más
vendiendo contenidos que publicando anuncios, ¿por
qué no puedo sacrificar audiencia para hacerlo?
Los medios digitales ya no son las versiones digitales de
los grandes medios de comunicación. De hecho, hay algunos
que nunca lo fueron. Para mi, Yahoo! Es un ejemplo de diario
digital, completamente distinto, es cierto, pero diario digital.
Y no tiene un medio clásico que le soporte o haya aupado,
sino la Red y las personas conectadas.
Del
total de páginas servidas por La Vanguardia Digital
en un día, una media del 29 % corresponden a noticias
elaboradas y publicadas por La Vanguardia, el 40 % a noticias
elaboradas por la redacción digital de La Vanguardia
Digital, noticias del día que el medio impreso no ha
publicado, y el resto, a entregas de Home, actualizada permanentemente
por la redacción digital de La Vanguardia Digital,
no por la redacción de La Vanguardia. ¿Dónde
está el seguidismo con el diario matriz?
La
publicación electrónica de un diario impreso
se apoya en su marca, pero es un producto claramente diferenciado,
con unidad de negocio separada y redacción digital
especializada.

Juan José Amorín
Gerente de contenidos de Terra Networks
Antes de nada, quiero puntualizar que prefiero hablar de periodismo
retirándole el término digital. Se popularizó
así porque el medio Internet es digital, pero supongo
que cuando el resto de medios tradicionales migren sus sistemas
analógicos a emisiones digitales no se les denominará
de esta forma.
El
reto más importante del periodismo en medios a través
de Internet es conseguir el equilibrio rentabilidad-calidad.
Día a día se consigue un aumento de la calidad
de los contenidos y de los servicios de estos medios, pero
la asignatura pendiente es la consecución de la rentabilidad
del producto. Y está demostrado que ésta no
se consigue sólo a través de la publicidad.
La búsqueda de nuevas vías es todo un reto.
Por
otra parte, la asignatura pendiente de "empezar a generar
información propia que repercuta en el resto de medios
y no al revés", que citaba hace un año
Gumersindo Lafuente, se está aprobando. La información
propia que genera Terra supone más de 40 % de la información
total que se publica todos los días.
En
Terra se trabaja con foco en franjas horarias. No son los
mismos los contenidos de mañana que los de la tarde
o los de la noche. No son los mismos los temas de semana que
los de fin de semana o festivos. Tenemos muy claro que no
vamos a ser una réplica de los medios tradicionales
y evitamos a toda costa seguirles los pasos.
La clave pasa construir contenidos con valor añadido,
exclusivos y de calidad, y no limitarse a ser el mero altavoz
de lo que tratarán los medios tradicionales. El usuario
debe poder satisfacer todas sus necesidades en los medios
de la Red y no ver en ellos el comienzo de una historia que
terminará delante de la televisión, el periódico
o la radio.
Internet
no es tan sólo un medio que ofrece inmediatez. Esa
es una de sus características, pero por encima de ella
está otra que es la interactividad. Esta es la carta
que no pueden jugar los medios tradicionales. Véase
la crisis de Argentina. El pueblo no cree en los políticos
ni en los medios politizados. ¿Dónde están
sus mensajes? En la calle y en la Red. Un medio de Internet
debe jugar con esta ventaja diferencial. Llenar un web de
reportajes de profundidad es tan sólo una cuestión
de dinero. Si los puedo comprar, los tengo.
Hay
miles de caminos hacia el éxito, y pasan por dos variables:
una, ser originales y buscar nuevos formatos de comunicación;
y dos, tener dinero para adquirir productos exclusivos.
En
Terra somos conscientes de nuestras limitaciones de plantilla,
pero salimos a la calle con un foco muy claro. Entrevistas
exclusivas, producción de conciertos, reportajes propios...
Ejemplo: Terra acude a todos los Consejos de Ministros de
los viernes y pregunta en ellos co- mo cualquier otro medio.
Estamos presentes en los eventos más importantes con
nuestra gente: finales de la Liga de Campeones, Mundial de
fútbol, Vuelta Ciclista a España, Tour de Francia,
Giro de Italia, los Goya, los Oscar, los Grammy... y así
hasta 1.468 salidas en el año 2001.
Yo
reivindico para Internet todo lo que la profesión periodística
es para los medios tradicionales. Pero para ello no sólo
los periodistas deben jugar. Los políticos, deportistas,
actores... deben saber y conocer que su imagen profesional
y personal también circula por otros medios más
allá de los tradicionales. El presidente del Gobierno,
José María Aznar, aún no ha acudido a
un medio de Internet en toda su vida política. Deportistas
como Zidane, Raúl o Guardiola sólo acuden a
los medios de Internet si tienen contrato con ellos. ¿Por
qué? Mejor pregúnteselo a ellos o a sus jefes
de prensa. El desconocimiento del medio es muy patente.
Hay
una masa de siete millones de personas de audiencia en la
Red en España. En Terra todos los días ven la
portada más personas que los principales programas
de radio, que muchos programas de televisión de prime
time y muchísima más gente que la que compra
el mayor diario español en tirada. ¿Alguien
puede decir que no se crea opinión pú- blica
con estos números?
La
gran asignatura pendiente de los medios de Internet es conocer
quién es realmente el usuario que está ahí.
El mercado del CRM (siglas en inglés de gestión
de las relaciones con los clientes) y la investigación
del usuario es fundamental. Porque en la mayoría de
medios que sobreviva éste pasará de ser un usuario
a un cliente, que pagará por acceder a ciertos contenidos
y servicios de un valor añadido muy alto.
Como
ejemplo: pagarán por conciertos en exclusiva, por partidos
de fútbol a la carta, por tener su radio personalizada,
por acceder a bases de datos con información sensible
para sus negocios, por contar con informes de finanzas firmados
por expertos de primera fila...
En
ese sentido, sin lugar a dudas funcionará a la perfección
la política OBP (open/basic/premium) de Terra, con
contenidos gratuitos, de pa- go básico y de abono más
caro. Lo que se paga es la exclusividad y la calidad del contenido
y del servicio. Y a las pruebas me remito. El segundo servicio
más utilizado de Terra en el año 2001 fue la
Zona Multimedia, con sólo 6 meses de vida.
Hemos
dado en exclusiva, quince días antes de que saliera
a la calle, todo el disco de Estopa en calidad MP3 y en descarga;
conciertos de relumbrón (Sting, Rosario, The Cure...),
partidos de fútbol que sólo se veían
en la Red como el Celtic de Glasgow-Valencia...
Poco a poco el porcentaje de gente que pague por unos mejores
contenidos y mejores servicios crecerá. Los medios
de Internet se convertirán a medio plazo en empresas
informativas independientes de sus matrices de medios tradicionales,
y a largo plazo crearán líneas de negocio para
los distintos soportes digitales: televisión digital
interactiva, móvil...
Los
portales serán a medio plazo más rentables y
seguirán produciendo contenidos de calidad asociados
a servicios y conectividades de mayor caudal. A medio-largo
plazo serán los vehículos interactivos de los
medios como la televisión y la radio que no gozan de
algo fundamental: la interactividad y la disponibilidad del
juego de la elección a la carta.
Además
a medio plazo, por supuesto, serán grandes centros
de consumo de todo tipo de productos: tangibles e intangibles.
Internet ante todo debe tener un objetivo: hacer la vida más
fácil a la gente. Estamos comunicando a través
de la herramienta de comunicación más potente
jamás creada. Con ella podemos cumplir ese objetivo.
Por
su parte, los periodistas de estos medios evolucionarán
en una doble vía: hacia la gestión de contenidos
y servicios y comunidades, de modo que su valor sea tener
claro el concepto de lo que se debe comunicar, cómo,
cuándo y conocer los inputs más adecuados del
mercado. Y hacia el periodista tradicional de toda la vida,
con una gran experiencia en las herramientas de la Red y con
una visión más asentada de la profesión.

José
Cervera
Fundador y exdirector de contenidos de Baquía.com
Internet es un medio en el que se pueden hacer muchas cosas
en periodismo, tiene inmensas posibilidades. Una de mis obsesiones
ha sido siempre ofrecer al lector la posibilidad de elegir
hasta qué profundidad quiere saber. En un medio de
comunicación tradicional es el periodista el que decide
cuánto contar, y eso puede depender de lo que sabe
o del espacio del que dispone, muy limitado en el papel.
El
periodista toma esa decisión por el lector, pero en
Internet, gracias a la invención de los enlaces, es
el usuario el que decide hasta donde quiere llegar. El periodista
le da toda la información de la que dispone, y el lector
decide si quiere saber más o no. La interactividad
no es sólo que el usuario diga lo que opina, sino que
mande sobre la información, y no al revés.
Un
elemento comúnmente olvidado de la interactividad es
el de que la propia información es interactiva, por
medio de una estructura jerárquica en la que cada lector
decida hasta donde quiere llegar y como organizar por su cuenta
los contenidos.
Evidentemente
también hay otra interactividad, más clásica,
en forma de relación de preguntas y respuestas con
el periodista, de foros, de aportación de información
por parte de los lectores, que se convierten en periodistas,
etcétera. Todo esto modifica el funcionamiento del
medio, porque altera la forma de escribir del periodista al
dotarle de un contacto directo con sus lectores.
Y
eso lo cambia todo. Da humildad y resta arrogancia al periodista,
y coloca el mando en manos del lector. Hasta ahora la libertad
de imprenta era, como decía alguien, del que tiene
una imprenta. Internet regala una imprenta al lector, le da
voz, y esa es una de sus características más
importantes.
En
el mundo real los medios de comunicación carecen de
competencia. Ahora, con Internet, esa competencia existe,
porque en la Red cada vez hay menos empresas (consecuencia
de la tremenda crisis económica), pero cada vez hay
más gente que navega y esta gente cada vez navega más.
¿A dónde van? A los propios sitios que ellos
publican.
El
tamaño de la Red es deconocido, se calcula en cinco
o seis mil millones de páginas, y el 90 % de ellas
no son comerciales. Económi- camente sólo han
triunfado hasta ahora los grandes medios consagrados, pero
informativamente el futuro es de los pequeños medios.
La principal característica de Internet es que todo
el mundo puede publicar y eso la gente lo sabe y lo aprovecha.
Además,
la economía de Internet es completamente diferente
a la de los medios tradicionales. Publicar en la Red es mucho
más barato y por tanto se puede aparecer online por
mucho menos, dado que el umbral de rentabilidad es muy bajo.
Así, no han aparecido en Internet muchos gigantes,
pero sí millones de enanos que publican información
fiable y de calidad.
Un
análisis de las cifras de concentración de Jupiter
Metrix demuestran que hoy en día la audiencia en Internet
cada vez está más dispersa. Hay un grupo muy
pequeño de medios muy conocidos que atraen grandes
audiencias, pero la cola cada vez es más larga. Cuando
nació la CNN, todo el mundo auguró su fracaso.
Ahora ocurre lo mismo: se están creando muchos medios
de prestigio en Internet, a fuerza de publicar todos los días
información, no toda, sólo una poquita, pero
muy buena. Todos los días muy buena información.
Porque son los lectores los que mandan y los que otorgan la
credibilidad a un medio, aunque sea pequeño, visitándolo
todos los días para descubrir que todos los días
es consistentemente bueno.
Además,
estos medios cuentan con una ventaja: su audiencia es menor,
pero vale más porque está seleccionada. Es parecido
al contraste, en televisión, entre Antena 3 y Documanía.
La primera tiene más audiencia, pero el público
de la segunda es más específico. La clave de
Internet pasa por estas microaudiencias, por estos micromedios.
Internet permite aglomerar microaudiencias que no podrían
ser rentables en ningún otro medio, gracias a su carácter
global y sus reducidísimos gastos de distribución.
Que
duda cabe de que este modelo pone en peligro la preponderancia
de los grandes medios. En televisión el escenario actual
es el de las grandes cadenas generalistas, que tienen un modelo
económico que precisa de grandes números para
sobrevivir, y que para obtener estos grandes números
necesitan dar basura, y para ello gastar mucho, en una espiral
viciosa sin fin. Frente a este sistema, las cadenas especializadas
cuentan con costes mucho más reducidos y una necesidad
de público también mucho menor.
El
futuro de los grandes medios y de los portales no se lo deseo
a nadie. La economía va en contra de ellos. Lo que
no significa que vayan a dejar de ganar dinero, porque cuanto
más distribuidas estén las audiencias, más
valiosos serán aquellos que logren concentrarlas.
Todo
esto explica otro de los factores revolucionarios de Internet:
por primera vez, gracias a que todo el mundo puede publicar
y al auge de los pequeños medios, la información
se desacopla del soporte. Hasta ahora había diarios,
semanarios, quincenales, radio, televisión, etcétera.
Cada medio tenía un ritmo de trabajo y un contenido
acoplado a la información; los contenidos se acoplaban
a la forma de difusión del medio. Eso ya no pasa. Ahora
la información está por un lado y los modos
de difusión por otro. Lo importante es tener la información
para distribuirla por todos los canales al alcance del medio
informativo.
El
medio periodístico tiene que preocuparse por su marca
e información, no por la vía en que coloca esa
información en el mercado. El problema de los grandes
medios es que, hasta ahora, han sido incapaces de despegarse
de sus cabeceras tradicionales. Ahí cuentan con ventaja
los medios de radio y televisión, como la CNN, que
al carecer de la herencia de un periódico se han dado
cuenta de que su principal ventaja no es ser una cadena de
televisión de noticias, sino un medio de información
de última hora, pero en cada canal de una forma diferente,
adecuándose al modo de difusión de cada uno.
El futuro pasa por desacoplar la redacción de la fábrica
de periódicos.
Los
medios de comunicación deben separar la fábrica
de información de la fábrica manufacturera de
papel o de ondas. La información está ahí
y el medio de difundirla tiene que ser lo de menos a la hora
de elaborarla. Esto entraña también un problema
psicológico, además de técnico: el periodista
tiene que convencerse de que debe trabajar con la información
sin pensar en el medio de difusión. La información
deberá formatearse luego para difundirse en cada medio
específico.
Volcar
información de un medio tradicional en Internet es
absurdo, es competir contra sí mismo, ofreciendo gratis
lo que en otro medio es de pago. Gran idea. No hay que pensar
en que se es un periódico o una radio, sino en que
se es una empresa de información, que la recibe, procesa
y sirve adaptada a cada uno de los posibles medios, pensando
en sus posibilidad de uso y rentabilidad.
Quizá
el futuro de estos medios sea convertirse en una redacción
de analistas, que transmitan su sabiduría a los lectores
a través de cada canal, de acuerdo con las posibilidad
de cada uno. La información en bruto se obtendrá
de comunicados, llamadas y de cuatro grandes agencias, las
actuales más la CNN.
En
este escenario habrá un puñado de grandes agencias
y miles de pequeños medios especializados. La única
forma de sobrevivir en Internet es ser el mejor en lo que
hagas, y, hoy por hoy, los grandes medio tratan de ser los
mejores en todo cada día. El futuro pasa por aportar
valor añadido, no por controlar las fuentes de información,
que cada vez serán más libres.
El
modelo más viable es el de The Economist y Time, que
no añaden nueva información sino que la procesan;
agregan sabiduria, convirtiéndo la actualidad en algo
mucho más interesante. En un mundo anegado de información,
el analista deberá absorberla toda, entresacar lo que
considere importante y contárselo de forma legible
a los lectores.
La
información la tiene todo el mundo, cualquiera puede
tener un medio de información ahora, luego eso ya no
es un valor añadido; el valor añadido es la
calidad del analista, y lo será más y más
cuanto mayor sea la avalancha de información.
Este
sistema no implica, sin embargo, un modelo económico
basado en la comercialización de los contenidos de
valor añadido. La venta de contenidos informativos
no va a funcionar jamás, porque no se puede vender
algo que no se controla. Una vez publicado un texto, pierdes
control sobre él y su difusión se convierte
en libre. Los intentos de los grandes portales de vender contenidos
de banda ancha son un intento desesperado más. Fracasarán.
Y
dado que de la publicidad sólo permite vivir a un medio
pequeño, los grandes medios lo tienen muy difícil,
sobre todo por el equipaje de ideas fijas que llevan en la
cabeza. Posiblemente su única solución sea trabajar
en lo que se les da bien y olvidarse del resto.
Pero para hacer todo esto hay que olvidarse de los medios
tradicionales y gastarse dinero. Con tres becarios no basta;
hay que dedicar grandes profesionales y pagarles. Y empezar
a creer en el producto.
Hasta
ahora los grandes medios sólo veían Internet
de forma especulativa, como una forma de sacar más
dinero de los contenidos tradicionales, pero sin explotar
el nuevo medio, sin ni siquiera planteárselo como tal.
La trayectoria de los medios tradicionales de todo del mundo
ha sido errática, no han sabido hacer la transición
a Internet y siguen dependiendo de su cabecera tradicional,
no son un producto interesante per se. Tener un papá
rico y famoso es bueno para crear marca y contar con dinero
y medios, pero a cambio se heredan inercias y enconamientos
de papá y eso ha sido lo que ahora ha impedido crear
productos nuevos y con valor intrínseco.
Y
lo peor es que, de la crisis actual, los medios tradicionales
están sacando la peor conclusión posible: Internet
es un fracaso. Y reducirán la presión, dedicarán
menos atención y dinero, y, cuando quieran reaccionar
porque la situación económica remonte y se encuentren
con que les ha salido competencia será demasiado tarde.
El
mercado publicitario en Internet va a explotar, habrá
mucho dinero, ira a muchos sitios y no será a los medios
grandes. En cinco años habrá muchos medios pequeños
y medianos; los medios de comunicación tradicionales
generalistas estarán en decadencia, los medios especializados
serán más fuertes y aparecerán medios
de información pura, sin una marca asociada sino con
una forma de ver la información propia que difundirán
por varios canales (televisión, radio, Internet, etcétera).
Y
los grandes medios no podrán impedirlo porque no tienen
la manera de hacerlo gracias a Internet. Recuerda que de Mosaic
a Netscape se pasó en cinco días. Y lo mismo
puede pasar con cualquiera. Nadie está a salvo en Internet.

Tomás Delclós
Subdirector de El País y responsable de Ciberpaís
En el congreso español sobre periodismo digital celebrado
hace un año en Huesca, el debate sobre la futura figura
del periodista osciló entre la melancolía inútil
por la desaparición de los tipógrafos y la certeza,
supuestamente incruenta, de que todos seremos periodistas
multimedia
o no seremos. Unos bandazos comprensibles
en época de tanteo, con más interrogantes que
certezas. Si, como dicen los expertos, de todo lo que puede
inventarse en Internet apenas se ha inventado un 20 %, es
arriesgado dibujar con detalle el futuro paisaje de la información.
Con todo, hay indicios.
Sí
está claro que el periodista debe tener una mínima
competencia sobre las herramientas que maneja. Esto pudo estar
olvidado. Ahora, es imposible. En el soporte digital saber
qué programas permiten hacer qué cosa no es
sólo una sabiduría instrumental para resolver
la edición del día. Es vital para pensar nuevas
maneras de desarrollar contenidos. Muchos periodistas han
podido vivir ignorando las artimañas técnicas
de su artesanía. Dominan, por poner un caso, la pirámide
invertida, una receta muy útil que organiza los datos
de la noticia de forma decreciente, pero no saben su origen.
Este recurso empezó a ser inevitable cuando, dice la
leyenda, los corresponsales de la Guerra Civil americana tuvieron
que enviar sus crónicas por un primitivo telégrafo
que no garantizaba poderla pasar entera. Solución:
dictar lo más importante en el primer párrafo,
no fuera que se quedaran sin conexión en la línea
veinte. Un hallazgo en la economía del relato que seguramente
habría llegado como alumbramiento teórico de
algún estratega de la comunicación, pero que
llegó, antes, por la prudencia que imponía una
técnica imperfecta, engorro con el que el periodista
está condenado a convivir eternamente.
El
avance tecnológico cambia las rutinas del oficio, hace
las cosas mucho más fáciles, pero también
abre las puertas a la incertidumbre, al temor. El secretario
de la Federación Internacional de Periodistas, Aidan
White, recordaba una popular y paralizante paradoja de otro
periodista, Mark Twain: "Estoy por el progreso. Lo que
no me gusta son los cambios". Ryszard Kapucinski sostiene
que la tecnología ha cambiado, por ejemplo, la relación
del corresponsal con su jefe. Antes aquél tenía
iniciativa. Nadie sabía más, ni antes, sobre
lo que pasaba en su territorio. Buscaba información,
la seleccionaba, le daba forma y la enviaba. Ahora puede convertirse
en un peón de su jefe, que con Internet y las cadenas
de información continua tiene su propia apreciación
de los hechos. "Es más, es él quien le
informa de las noticias y sólo espera del corresponsal
que le confirme la idea que se ha hecho de los acontecimientos",
escribió en Le Monde Diplomatique.
Las
nuevas tecnologías tienen una doble influencia transformadora:
han creado nuevos soportes y cambian los sistemas de producción
de los medios tradicionales, de la llamada Prensa. En el mundo
de la edición digital es donde el paisaje se transforma
más velozmente. Empezaron los diarios tradicionales
porque, cautelarmente, había que estar en Internet.
Se trataba de hacerse su propia competencia antes de que se
la hicieran otros. Estos otros también entraron en
Internet. Crearon cabeceras propias, inexistentes en el universo
analógico, o incorporaron la información como
un servicio más de su sitio en un verdadero poupurri
de géneros. En los primeros días de Internet
un buscador se dedicaba a la búsqueda de páginas
y una cabecera periodística
a dar noticias. Ahora
los buscadores, además, gestionan facturas bancarias
y dan noticias. Los sitios financieros, además, dan
noticias. Los diarios digitales, además, cuelgan juegos
y buscan páginas. Es más, compañías
tradicionales de la información se fusionan con triunfantes
marcas de Internet, como Time y AOL, y surge la duda de si
convivirán sin problemas la cultura empresarial del
editor, Time, con la del quiosquero, como Trisha Primrose,
ejecutiva de AOL define a su propia compañía
(que cobra por ubicar con preeminencia contenidos de terceros).
En
Estados Unidos las apuestas digitales han sido millonarias,
pero por ahora las cuentas no salen. Apellidos tan insignes
del sector como The New York Times, CNN, NBC, CNBC, el grupo
de Murdoch o Knight han reducido plantillas en sus empresas
puntocom. Pero los analistas no ven en este ciclo el funeral
de la Red. Es un problema de encontrar el modelo de negocio.
La información solvente es cara de producir y ha de
cobrarse de alguna manera.
Hay
conceptos claros. Por ejemplo, un diario digital ha de aprovechar
sus recursos específicos (inmediatez, participación
del lector) y no puede ser una mera copia de su hermano en
papel. Pero la administración de este distanciamiento
es difícil. La inclusión de estadísticas
sobre los artículos más vistos de un diario
en la web demuestra que los intereses informativos de la tribu
internauta no son muchas veces los que supone la Redacción.
Eso
ha ocurrido, por ejemplo, en Le Monde, donde la noticia más
premiada por sus lectores digitales ha sido durante mucho
tiempo un informe sobre la deforestación amazónica,
un dato que desconcertó a los redactores, que pensaban
que el patrimonio más lujoso de este gran diario francés
era la política o la cultura.
El
periodista y sus empresas siguen siendo los principales mediadores
de la información digital, pero han perdido el monopolio.
Cualquiera con un módem puede colgar su noticia. Otra
cosa es cuántos sabrán que lo ha hecho y que
pueda combatir la confianza que genera una marca con prestigio
de ser rigurosa. Con todo, la agencia France Press, cuando
hizo su top ten sobre los acontecimientos mediáticos
más señalados del siglo veinte, además
de incluir apellidos previsibles como Marconi, inventor de
la radio, o Ted Turner, creador de la CNN, puso en esta lista
de honor a Matt Drudge, el tipo que destapó el Monicagate
desde su escandaloso sitio de Internet. En cualquier caso,
las malas prácticas periodísticas no las ha
inventado Internet, recuerda Steve Ross, de la facultad de
Periodismo de Columbia. "La web sólo las magnifica".
Los
soportes de la información digital serán muchos
y cada uno exigirá su gramática. No se puede
contar un partido de fútbol de la misma manera en una
página web que en una pantallita de móvil. Neil
Budde, editor de The Wall Street Journal digital hace, por
ahora, una contundente distinción entre los lectores
del diario impreso y los usuarios de sus otros soportes. Su
diario tiene 150.000 suscriptores que pagan doble, tanto para
recibir el ejemplar impreso como para acceder a la edición
digital, una de las pocas que ha escapado al todo gratis fundacional
de Internet. Pues bien, cuenta Budde, el uso del digital en
este colectivo de elite es subsidiario: leen el artículo
en papel y acuden al digital para enviar una copia de un artículo
por correo, imprimirlo en formato más pequeño
o consultar el archivo. "Diferentes usos para diferentes
medios"; pero esta diferencia de experiencias entre el
papel y lo digital irá adelgazándose: "Esperamos
la llegada de soportes que ofrezcan una experiencia mucho
más similar a la comodidad y placer del papel".
Y la alimentación de tantos soportes informativos requiere
una nueva organización redaccional de las corporaciones.
Y en este panorama digital, ¿dónde quedan los
diarios en papel? "El periódico ya no se lee como
antes, para enterarse de lo que ha pasado. Se lee después,
para comentar y entender lo que ya se sabe", escribe
el periodista Furio Colombo en un libro que es preocupante
desde el título: Últimas noticias sobre el periodismo.
No se lee como antes ni se fabricarán los diarios como
ahora. Ya existen máquinas impresoras bajo demanda
que pueden recibir en su tripa informática los archivos
digitales de las ediciones de infinidad de diarios. Cuando
un lector se acerca a este quiosco electrónico, pide
su diario, se aprieta un botón y la máquina
imprime su ejemplar. Con este sistema no hay devoluciones,
no hay furgonetas. Si estas máquinas no están
en la calle es porque todavía son más caras
para los diarios que imprimir en una rotativa y enviar los
paquetes. Cuando sepan fabricarlas más baratas cambiarán
muchas cosas.
Y
también puede cambiarlas el papel electrónico.
El lector abrirá su ordenador y descargará el
diario al que está suscrito en estas hojas recargables.
Al día siguiente, con el mismo papel, cargará
la edición del día. O de la tarde, porque estos
sistemas de distribución instantánea permiten
la permanente actualización de los contenidos. Los
diarios deberán entrar en la cultura del non stop de
otros medios. ¿Cuándo sucederá? Hay intentos
de poner fechas a este proceso. Es un ejercicio difícil
porque hay que barajar más de una incertidumbre: ¿cuándo
estará lista la tecnología?; ¿cuándo
será algo más que un juguetito caro?, porque
nunca podrá ser sustitutiva si no es barata y común;
¿la cultura del lector irá en su favor o en
su contra?
En
1997 el Parlamento Europeo escuchó un informe agónico
sobre el impacto de las nuevas tecnologías a las que
se les atribuía desde el diluvio de información
no procesada y la comercialización de los contenidos
a un impacto negativo en la democracia europea. Seguramente
ni los totalmente agoreros ni los totalmente optimistas acertarán.
Los bits no ahorrarán ni impedirán el combate
por el buen periodismo en cualquiera de sus soportes.

Jesús del Río
Director de deportes de PRISACOM
Internet es un nuevo medio de una envergadura ilimitada, que
da cabida a todo lo que la imaginación pueda soñar.
La clave está, por supuesto, en crear de la manera
más sintetizada y atractiva posible, y aprovechando
al máximo todos los recursos del medio. El único
límite lo ponen los recursos humanos, porque sitio
y temas sobran.
Es
un medio aún por descubrir. Nadie sabe cómo
va a ser Internet dentro de dos años, así que
el camino pasa por estar muy preparados para lo que venga,
para los futuros soportes, modelos de negocio, etcétera.
La especialización, el correcto almacenamiento de la
información, las salidas multiplataformas, todo esto
marca una ruta, pero lo que traerá el futuro nadie
lo sabe.
Todos
aspiramos a que éste sea el gran medio de comunicación,
pero desconocemos cómo va a llegar al consumidor; sabemos
que se puede llegar a cualquier punto del planeta, pero no
cómo, de qué manera. Aún así,
la situación actual permite intuir que el futuro pasará
por los dispositivos de mano tipo PDA o móvil y por
la televisión.
La
televisión está en todas las casas y si logramos
meter Internet en el mando a distancia, la penetración
de la Red se incrementará muchísimo. Actualmente
el televisivo es un medio pasivo, pero porque el es- pectador
no cuenta con ninguna opción además de mirar.
Y, sin embargo, hay miles de cosas que el usuario puede hacer
mientras, por ejemplo, está viendo un partido de fútbol.
En
cualquier caso, no se trata de realizar la revolución
digital. Las redacciones digitales deben aportar su parte
periodística aprovechando su conocimiento del medio.
Las redacciones analógicas que escriben para el papel
crean unos contenidos aprovechables en Internet, y las digitales
completan esa oferta para que el producto web sea correcto
y para que todos estos contenidos son aprovechables en muchos
otros formatos.
Internet
es un nuevo medio de comunicación, de eso no cabe duda,
pero es necesario convencer a todos (lectores, empresarios,
periodistas, etcétera) de que lo es. Y eso sólo
se conseguira con mucho trabajo e integrando a periodistas
a los medios digitales.
Hay una enorme carencia de periodistas en los medios digitales.
El me- dio cuenta con un grupo de buenos periodistas, que
manejan información, con bastante experiencia, que
han visto las oportunidades de este medio y las han aprovechado.
Pero a partir de este núcleo inicial fue necesario
crear redacciones, y éstas se hicieron poco especializadas,
formadas con gente muy joven, recién salida de la Facultad
o incluso sin licenciar aún, a los que sólo
se les exigió defenderse más o menos habilmente
con un ordenador.
Esto
ha generado una camada de redactores que manejan muy bien
las herramientas de Internet pero que desconocen la realidad
que hay ahí fuera. Por eso la incorporación
a la Red de periodistas que ahora están offline aportará
muchísimo al medio.
La
gente joven de estas redacciones no ha salido a la calle y
no ha tenido mayores de los que aprender. El ciclo natural
de una redacción incluye periodistas veteranos, maduros
y jóvenes, pero en este medio sólo hay jóvenes,
que no tienen a nadie en quién mirarse, que les sirva
de guía.
Internet es muy joven, demasiado como para haber creado periodistas
que dominen sus entresijos y además todos los aspectos
del mundo de la información, las fuentes, los contactos,
etcétera.
Otro
defecto de las jóvenes generaciones de periodistas
es pensar que en este medio se gana mucho dinero y se trabaja
muy poco, como han hecho durante mucho tiempo. Yo no conozco
ningún periodista importante que se haya hecho importante
trabajando de lunes a viernes, de diez a seis, pero sí
conozco a muchos periodistas de Internet que trabajan de lunes
a viernes, de diez a seis.
Este
medio te exige agudizar mucho el ingenio y la habilidad personal
para lograr las cosas que no se pueden conseguir de otra manera.
Todos los medios de Internet tienen teléfono, horas
de comida para hacer esas miles de cosas que hace un periodista
para ganar esos contactos que no pueden conseguir habitualmente.
No es el medio el que impide al periodista desarrollarse como
tal, sino el sesgo que los periodistas jóvenes de Internet
recién incoporados al medio han querido darle a su
función.
Cuando
alguien quiere algo lo consigue: dedica ocho o diez horas
al día a su trabajo en la redacción e invierte
parte de su tiempo libre en conseguir los contactos que necesita
conseguir. Hay que ser periodista las 24 horas del día.
Y te tiene que gustar mucho, porque si no, no lo aguantas.
Hay que invertir parte del tiempo libre en el desarrollo de
tu profesión y eso no es trabajar para una empresa
o un empresario sino para uno mismo.
Los
medios, por su parte, sobrevivirán malamente. Cada
vez son menos los que lo consiguen, cada vez está más
complicado. Lo tendrá más fácil quien
tenga detrás una gran empresa que no viva del online
y que pueda permitirse el lujo de invertir durante determinado
tiempo en algo en lo que cree. Lo básico es creer,
creer que lo que estás haciendo terminará por
generar los recursos necesarios para autofinanciarse.
Los servicios de pago terminarán por incorporarse a
la Red, la gente se acostumbrará a pagar por determinados
servicios. La publicidad volverá, porque tiene que
volver, el día en el que el medio se cure de los males
de sus inicios. Se alabó tanto Internet y se vendió
tan bien a los comerciantes, era todo tan maravilloso, que
el golpe está siendo tremendo, la caída ha sido
descomunal y la culpa la tiene haber sobredimensionado las
posibilidades de la Red para el mercado publicitario.
Y
en esto la clave es la misma de antes. A la hora de vender
unos contenidos frente a las decenas de diarios digitales
que intentan hacer lo propio, tendrán ventaja los que
confíen en periodistas de calidad, que sepan elaborar
bien la información y hacerlo de una forma distinta
a los demás.

Arsenio Escolar
Director de 20 Minutos - Madrid y Más
El periodismo digital
La crisis económica es la e-noticia del año.
En mi opinión, el reto más importante del periodismo
digital es cómo generar ingresos y, en el caso de periodismo
digital hecho por editores de prensa convencional en papel,
cómo evitar la canibalización de lectores de
las ediciones convencionales por parte de las propias ediciones
digitales.
En general, creo poco en lo que algunos periodistas llaman
"información propia" y en las exclusivas.
¿Qué es eso? ¿Información sesgada,
generada por fuentes interesadas? ¿Periodismo de buzón?
Y en los pocos casos en que hay verdadera información
propia, es lógico que los editores prefieran darla
en la edición en papel, que genera ingresos con la
venta de ejemplares, que en la edición digital, donde
pocos minutos después de ser publicada se convierte
en información pública utilizable por muchos
otros medios digitales y de papel.
Creo que los periódicos en papel no sólo deben
informar, sino que también deben entretener al lector,
divertirle, darle servicios (creo además que los diarios
españoles venden muy poco precisamente por esto, porque
por lo general se centran demasiado en las noticias y demasiado
poco en el resto de cosas). Y los digitales, muchísimo
más, son soportes idóneos para contenidos que
en papel son imposibles.
En algunos casos sí se aprovechan las ventajas que
reporta Internet al tratamiento y la transmisión de
la información, pero aún se pueden aprovechar
mucho más. Yo creo que no sólo en lo que llamamos
infor- mación, sino también en lo que son servicios
al usuario, contenidos para la comunidad de usuarios.
No me gusta el maniqueísmo de quienes distinguen entre
lo bueno ("noticias periodísticas") y lo
menos bueno o malo ("contenidos con un aire más
ligero" que hay que meter para generar visitas). En la
web caben muchas más cosas que noticias. Y en el papel
también.
El
periodista digital
Yo no creo que sea malo que los periodistas estén en
la redacción filtrando y empaquetando noticias y servicios.
Es cierto que los nuevos periodistas que no hayan pisado calle
antes de trabajar en un diario digital tendrán difícil
ese salir a la calle mediante la tecnología sin salir
físicamente a la calle. ¿Saldrá alguna
vez el periodista digital a la calle? Sin duda, sólo
si los editores son capaces de generar ingresos y aumentar
sus plantillas. La tecnología (el teléfono y
el ordenador) nos permite salir a la calle sin salir físicamente
a la calle, visitar a mucha gente y muchos lugares en muy
poco tiempo.
En mi opinión el modelo de periodista digital tiende
más hacia el empaquetador de contenidos antes que hacia
el periodista multimedia todoterreno, pero eso no implica
una falta de calidad. Un buen empaquetador, como un buen periodista
de mesa de los diarios de papel de antes, es una bendición.
Las
informaciones
Sigo viendo dos vicios muy frecuentes de los artículos
de la prensa de papel que también se cometen en los
de las ediciones digitales: unos son muy largos; y otros,
los que son cortos, no están elaborados, se hacen con
un lenguaje telegráfico: sin ritmo, sin cadencia, sin
intención. El texto debe ser corto, elaborado, intencionado,
contextualizado, con ritmo, con entradilla, con salidilla.
Ese debiera ser el estándar (en Internet y en papel).
Imagino
que la tecnología nos irá permitiendo progresivamente
enriquecer la información con muchas más cosas
en el área de la multimedia, además de la imagen
y infografía. Otra cosa es cómo se produzcan
en las redacciones, si seremos capaces de generar esos contenidos.
Ya me gustaría a mí (que vengo del texto) que
el texto fuera la clave, pero no lo creo.
También estoy convencido de que el lector quiere interactividad.
¡Pero la interactividad no son sólo cartas! Hay
que inventar muchas más maneras de involucrarle.
Los
ingresos de la prensa digital
Con la tarifa plana (u ondulada), un solo diario digital cuesta
lo mismo que todos ellos: nada. Es lógico que el lector
(al que se le está dando sobre todo un teletipo urgente
de última hora) vaya saltando de uno a otro y no tenga
esa identificación tan fuerte que suele tener con el
diario de papel, que suele ser sólo uno para cada uno,
no todos.
Se acabará pagando por algunos de los contenidos. Yo
creo que acabará habiendo zonas gratis y zonas de pago
en todos |